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José Castro López

La generación mileurista

08.11.2006 
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Los jóvenes de hoy en día lo tienen todo… y si todavía quedan jóvenes que no lo tienen todo es porque no quieren". Así de contundente se expresaba una marca de coches en un faldón publicitario en los periódicos.

Una simplificación absurda. Los jóvenes de hoy tienen la garantía de vivir en una sociedad libre y abundantes cosas materiales, probablemente más de las que necesitan, pero a muchos les falta algo tan esencial como la posibilidad de sobrevivir razonablemente satisfechos en esta sociedad que les hemos dado.

La escritora Espido Freire acaba de publicar el ensayo Mileuristas, Retrato de la generación de los mil euros, en el que fotografía a esta generación dinámica, pero "vapuleada y mal entendida" de jóvenes licenciados de entre 25 y 34 años, altamente cualificados, que hablan idiomas, tienen postgrados, másteres… Pero cuando llegan al mercado laboral, encuentran trabajos que poco tienen que ver con su perfil formativo y son retribuidos con sueldos bajos en contratos temporales –son pocos los que sobrepasan la barrera de los mil euros–, lo que les impide acceder a una vivienda, independizarse y empezar a desarrollar su programa vital, conquistas que ansían, aunque muchos sigan manejando el cliché de que solo les interesa el botellón.

Para nuestros jóvenes no solo se trata de tener un trabajo, sino que éste sea decente, concepto que incluye que sea apropiado a la formación adquirida y que el salario supere la línea del umbral de la pobreza y erradique esa inseguridad ante el futuro que conlleba la precariedad, señala Sara Elder, coautora del informe de la OIT Tendencias mundiales del empleo juvenil.

Las conclusiones de Espido Freire no son optimistas. La formación y la juventud son las fortalezas de esta generación. Pero el mileurista como colectivo no existe y como individuo se muestra desengañado, apático, pasivo y se derrumba fácilmente ante una sociedad que, más que facilitarle las cosas, le encasilla como consumidor y le cierra todas las puertas, temerosa o incapaz de encauzar y aprovechar su enorme potencial y sus aportaciones creativas. Que perdemos todos.