Martes 17.06.2008
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El oso ruso ha despertado del letargo en el que cayó con la decadencia y desaparición de la URSS, y ronda ya por sus comederos tradicionales para expulsar a otros animales que ocupan lo que fue su territorio.
Hay una sabia identificación de algunos animales con los países, y el oso con letargos y violentos despertares es la imagen de Rusia, como el águila la de EEUU; el león, ahora desdentado, la del Reino Unido; o España, que es la suma del torero y el toro picado.
El oso ruso, ya despierto, recupera fuerzas. Algunos de sus antiguos territorios han sido ocupados por las potencias rivales del pasado, como la OTAN y la UE, que ha integrado a naciones que habían estado encerradas dentro del Telón de Acero soviético.
Ucrania y la cuna de Stalin, Georgia, quieren incorporarse a la OTAN, lo que hace que Moscú se sienta amenazada, como Washington cuando Kruschev instaló misiles nucleares en Cuba.
Partes de la antigua URSS albergarán cuarteles occidentales, incluyendo Sebastopol, su antigua base ucraniana en el mar Negro, como posible base americana supuestamente para proteger al mundo de un Irán nuclear.
Rusia está reclamando un puesto de privilegio en la geopolítica mundial, y si no se le respeta irá más que a una nueva guerra fría, a una guerra diplomática tibia para la que, atentos, están ofreciéndosele como bases territoriales en América, Venezuela y, nuevamente, Cuba.

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