Lunes 22.12.2008
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ACuatro le ha caido la lotería con su promo de Perdidos, serie de cabecera que nos trae de cabeza. Ahora, los propios creadores de la serie piden a la ABC que emita la promoción de Cuatro, y que se considere, más o menos, el trailer oficial de la nueva temporada. Una promo es una promo, pero dice mucho de lo que va a venir. Lo que interesa es que no defraude. Flash Forward, por ejemplo, se presentaba como el no va más del suspense, como un guión brillante en el que anidaba una idea genial. Luego, el monte parió un ratón. Pero, mientras tanto, estuvimos atentos. Nos capturó.
Perdidos ya no necesita capturarnos. Lo hizo hace tiempo. Su jungla de enigmas es nuestro lugar favorito para perdernos, y la nueva temporada nos tiene alterados ante el alimento cercano, como le ocurría al archifamoso perro de Pavlov. Que venga ya ese alpiste creativo. La cosa sucederá en febrero, pero, para eso, se va abonando el terreno. No basta con el recuerdo de las temporadas pasadas. No basta con el ánimo predispuesto: hacen falta nuevas sensaciones. Y ahí es donde entra la promo de Cuatro, reconocida como joya en el mundo entero. Una partida de ajedrez se está fraguando, y nosotros queremos estar en ella. Ahora, la técnica parece ser la dilación. Una promo de una gran serie es como un bocado de caviar. Un poco y no más. El banquete, después. Lo que ha hecho Cuatro con Perdidos es puro caviar. Y ya quieren consumirlo en todo el mundo. La serie es, sin embargo, el verdadero goce para el paladar. Pasa también con House, joya de la corona, cuya nueva temporada se está cociendo. El propio actor va a dirigir un capítulo. Una vez que lo supo, dijo: "los guiones son huevos de Fabergé así que intentaré lo más difícil: no dejarlos caer al suelo". Huevos Fabergé o caviar: House o Perdidos. Mejor, ambos.

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