Jueves 18.03.2010
| Actualizado 12.29
Hemeroteca web
|
RSS
Parece que la televisión como monolito del hogar, como diosa doméstica, como ojo que todo lo ve, etcétera, va perdiendo terreno. Hubo un tiempo no lejano (en la televisión, a pesar de lo que Corbacho sugería anoche, todo es aún muy cercano) en el que la tele venía a ser objeto de adoración, retablo de las maravillas, y por ahí. Hoy la tele plana ya no permite poner encima tu retratito. La tele plana, por dentro y por fuera, es un fogonazo que queda mono, es el fuego del hogar, es la luz del prime time, es el anuncio eterno de las rebajas. Pero los jóvenes se esconden en su portátil y ven la televisión en la intimidad. La imagen que veía el clan, el mensaje colectivo, se va convirtiendo en un menú a la carta. Los nuevos televidentes prefieren dialogar con el portátil, en sentido real y figurado, se han convertido a esta nueva revolución que mezcla Internet, el iPod, la mensajería intantánea, los fotologs, los blogs y la televisión a la carta. La comunicación será total o no será. Los viejos modos del espectador paracen sustituirse ahora por la mira activa, la que es capaz de detener una serie para bajarse una canción o para escribir unas líneas a un amor lejano.
El resultado es el triunfo del cliente. Las televisiones empiezan a empaquetar productos que los espectadores desempaquetarán cuando lo deseen. Abres, y allí está House. Tú irás a buscarle a él, como en el DVD, en lugar de que él vaya a buscarte a ti en plena hora de máxima audiencia. Los papeles cambian. Y hasta las series españolas se apuntan: Los hombres de Paco se estrenó en la red. Herederos, también. Esto es sólo el comienzo de lo que va a venir. Quizás las nuevas fomas de ocio, la tele en la intimidad, provoque una mayor calidad en los contenidos. O quizás no. Sobre esto no puede especularse. You Tube, todo un pionero, crece exponencialmente: en su inmenso vientre nadan desde vídeos anónimos a los discursos de Isabel II. La televisión del salón se muere. Quizas quede para el fútbol, que sigue siendo una actividad de clan, de tribu y de pantalla grande. O eso creo.
Nevera enchufada a xestas
Basura acumulada en Arzúa
Cabina inútil en A Estrada
Tender ropa en plena calle