Sábado 20.03.2010
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Este compostelano señor vigués de Tirán es uno de los grandes escritores poetas gallegos. Viajes por los montes y chimeneas de Galicia, escrito al alimón con Cunqueiro, compite con éste en superlativas credenciales. Castroviejo es dueño de la palabra bellísima que brilla montesía como crisoberilo al sol. La guía espiritual de Galicia, La montaña herida, La burla negra y toda su obra es un poema múltiple: montes, mares, islas, otoños, leyendas, se cobijan bajo una bandera de ambarina luz que huele a un viento que del cielo desciende, huele a Dios, nos dice el poeta.
Leyendo a Castroviejo en los mundos actuales en su sencilla y altísima hermosura, dan ganas de llorar de belleza. No lo mencionan mucho, ya sabemos, pero así es mayor el regalo de su intimidad. Le vemos feliz con humildes amigos bajo la copa de un castaño mirando al fondo los cómaros verdes con el grito amarillo de los palleiros de maíz alado como pequeñas pirámides mientras a lo lejos el mar rosma indolente bajo un bello blancor de gaviotas que le hace exclamar: ¡Cuánta hermosura, Señor! Y así se aleja de los infatuados ególatras mientras en torno a las antiguas cepas se bebe y se cantan romances en la amada península de Morrazo. ¡Felicidades, patriarca!
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