El Correo Gallego

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LOS REYES DEL MANDO

JOSÉ MIGUEL GIRÁLDEZ

Oro parece

11.11.2017 
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El estreno, ayer, de ‘Oro’, la nueva película de Agustín Díaz Yanes sobre un texto de Arturo Pérez-Reverte (de nuevo, dos en la carretera) me trajo el recuerdo inmediato de ‘Conquistadores Adventum’, que pasa por Movistar, e incluso de algún capítulo de la incomparable serie ‘El ministerio del tiempo’. De lo que deduzco que está brotando un relato de los descubrimientos y los exploradores del siglo XVI, fundamentalmente, algo que siempre hemos tenido un poco dejado de lado. Para alegría de historiadores anglosajones, veo que dice Yanes en los papeles y las entrevistas, que han ocupado con presteza el lugar de la narrativa descubridora, dejándonos el lado malo de la historia, cuando en esto del explorar y conquistar, santos hay siempre los justos. Es la lucha de los relatos, sin querer arrimar ascua a ninguna sardina, vive Dios. Es la lucha de los relatos y la construcción de la historia de los imperios, que siempre tiene su aquel, y sus leyendas, y sus falsedades y sus enconos.

Hay investigación y buenos textos (ahí, las ‘Crónicas de Indias’, que Yanes reivindica como patrón ‘Oro’), pero la batalla mediática de las pantallas es otro asunto. Con poca producción de época, al menos hasta el momento, no se puede contar al detalle lo que pudo ser y lo que fue el descubrimiento, con sus luces, que las habría, y sus sombras, que sin duda hubo. Pero el cine no ha de ser territorio para propagandas, sino para ajustar la recreación de los hechos hasta donde sea posible. Más allá de películas conmemorativas, como fue El Dorado dibujado por el omnipresente Ridley Scott en ‘1492, La conquista del paraíso’, tal vez estamos viviendo un ‘revival’ del tiempo de los exploradores. No todo se puede recrear, ni todo se conoce, pero la descripción de la aventura no es ya el único objetivo de las producciones, sino una lectura ética, cultural, identitaria, y, desde luego, fieramente humana. Esto último parece dominar en ‘Oro’, donde Pérez-Reverte sigue ahondando en la Historia que nos hizo como somos, con todos los claroscuros.

Tanto a Yanes como a Pérez-Reverte les va esta agónica descripción de la selva que revela a hombres corajudos de la España más decrépita y triste, gente acostumbrada al barro y la pobreza que llenaron sus ojos de aves del paraíso. Los bravos del lodazal, huyendo de un Imperio que combinaba palacios con chamizos de miseria, se toparon con el bramido de las cataratas y vieron otro lugar inesperado, un universo con el que nunca habían soñado. Analfabetos y famélicos, convictos o vengadores, aquellos hombres no eran tan distintos de los que ahora se despedazan en otros contextos más metafóricos. Y la ambición, naturalmente, moviéndolo todo. Puede que hayamos cambiado de selva, y que ya no haya pájaros de fuego sobre la línea del horizonte. Pero seguimos siendo fieramente humanos. ‘Oro’ cuenta un tiempo desmesurado, como el espíritu de Herzog. Sin embargo, ‘Conquistadores Adventum’ ofrece una mirada también formidable y sin titubeos sobre los primeros años de las navegaciones, una visión que merece mucho la pena. Vuelve el relato de aquella locura descomunal, grandiosa y temeraria, propia de desesperados. Aquello que José María Merino llamó (él conoció bien las Crónicas de Indias) el oro de los sueños.