El Correo Gallego

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LOS REYES DEL MANDO

JOSÉ MIGUEL GIRÁLDEZ

Siempre Agatha

08.12.2017 
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SI hay algo que Kenneth Branagh hace muy bien, eso es el ‘remake’. Apasionado por todos los clásicos, que acaban teniendo, inexorablemente, algo de Shakespeare, el director y actor (excelente, solemne), criado en los brazos del teatro desde la universidad, testarudo a la hora de imponer sus lecturas de los grandes textos, nos saluda ahora desde la gran pantalla con esta nueva y muy nevada versión de ‘Asesinato en el Orient Express’, una de las grandes de Agatha Christie. No le ha temblado el pulso a Branagh a la hora de hacer este homenaje a la escritora inglesa, denostada por todos los hacedores de los cánones literarios y amada por los lectores y por los cineastas. Agatha sigue resistiendo en la televisión, donde la hemos visto de todas las formas posibles, y no sólo a través de sus emblemáticos e imprescindibles Hercules Poirot y Miss Marple. ‘Los pequeños asesinatos de Agatha Christie’ sigue funcionando, a pesar de su carácter menor, si se quiere, y menos conocido. De la Christie se aprovecha todo, y su inspiración para los autores de la novela negra sigue absolutamente vigente.

Pero ella misma tiene una biografía misteriosa y extraordinaria (su desaparición y su amnesia siguen sin estar muy claros). El matrimonio con el arqueólogo Mallowan no fue decisivo para aumentar su interés por oriente (ese interés ya lo tenía), pero contribuyó a mantenerlo y, desde luego, a darle color y escenarios exóticos a sus novelas. Hoy sabemos que la influencia de Conan Doyle y su Sherlock Holmes (también de Wilkie Collins, desde luego) fue muy poderosa, y los métodos de Poirot, su detective más emblemático, tienen mucho que ver con esas técnicas científicas, aunque coqueteaba de vez en cuando con el mentalismo y la videncia, más en la vida real que en sus historias. El esoterismo, en aquellos días, siempre estuvo ahí. La televisión le debe mucho a Agatha, pero también la literatura, cuyo ‘establishment’ ha sido siempre reacio, desde luego, a otorgar a la autora británica el carné de escritora de alta cultura, por decirlo así. Lo que no le ha impedido su triunfo como escritora popular, ni su carácter de autora clásica, ahora reconocido por Kenneth Branagh en una versión, sin embargo, desigual. Aunque es seguro que la Christie va a seguir dándonos sorpresas y va a seguir interesando a los creadores de series televisivas (casi todo lo que se hace hoy en novela negra, y se hace mucho, bebe de Sherlock y Poirot), el cine tampoco ha enfriado su pasión por la cosmopolita autora británica. Branagh ha filmado el ‘Asesinato en el Orient Express’ (Agatha la escribió pensando en la muerte del hijo del aviador Lindbergh) con ese gran deseo de homenaje, como en sus versiones de Shakespeare. Aunque yo sigo acordándome del Branagh de ‘Morir todavía’. Su composición de Poirot no desmerece a las de los grandes héroes shakespeareanos. Porque de eso se trata, yo diría. El conflicto moral es lo que más importa, de nuevo, a Branagh: la decisión final. Y su pasión por construir brillantes y lujosos encuadres. Como Lumet, Kenneth Branagh ha reunido un elenco extraordinario, pero lo aprovecha peor. No obstante, no creo que sea prescindible. Hemos visto mejores Branagh, pero le agradecemos el esfuerzo. Es un tipo valiente.