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a son de mar

JUAN SALGADO

Desterrar el seráfico 'merca no teu concello'

16.04.2018 
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PERDIDA, a lo que se ve definitivamente, la batalla del rural gallego, la Consellería del ramo apuntaba al comercio de proximidad como uno de los sectores clave para la economía de esta comunidad, diseñando un Plan Estratégico que, por aquello de las buenas intenciones, se proponía reforzar la creación de riqueza y empleo en Galicia.

La desnudez de las cifras muestra, sin embargo, un panorama mucho menos prometedor que el previsto en el mencionado plan quinquenal 2015-2020, como lo atestiguan los 1.100 negocios cerrados el pasado año que sumar a los cerca de 8.000 que la crisis se llevó por delante, del total del 50.000 existentes. Una caída camino de ser exponencial, con otros 800 negocios desaparecidos en los dos primeros meses del presente año.

Por eso, sin que quepa dudar del buenismo del proyecto presentado por el Gobierno gallego, cabe preguntarse si arbitrar hasta 55 líneas de a­cción distintas, con una financiación de apenas 70 millones y para tres capítulos diversos -renovación, digitalización y excelencia- no es demasiado caldo para tan poca chicha en este cambiante mundo del comercio, especialmente a raíz de la invasión de las grandes multinacionales distribuidoras, significadamente Amazon o Alibaba, en las que ya ha realizado alguna compra más del 56 % de la población mundial.

Porque frente al crecimiento del comercio electrónico en España a razón de un 20 % por año los tres últimos, aquí apenas un 73,2 % de empresas de más de 10 trabajadores y un 26,2 % de las de menos tienen página web y sólo un 16,8 por ciento del primer grupo y un 2,4 % del segundo -con una caída del 36 % sobre 2016- vendieron por internet el pasado año.

En Galicia, ni siquiera las grandes distribuidoras -que ultiman estrategias para competir con el fenómeno on-line- son el peligro más inmediato para el pequeño comercio frente a la propuesta de Amazon, de ofrecer una tienda 24 horas, con todos los artículos posibles, compitiendo en precio, stock y rapidez de entrega a través del comercio electrónico.

Por eso la urgencia, antes que en el emplazamiento de nuevos emprendedores que tan candorosamente se proponía el plan para poblaciones de menos de 5.000 habitantes, es mantener el tejido ya existente -afianzar ese vacilante comercio que apenas superó en dos puntos las ventas del pasado año-, ayudar a lo que funciona, y frenar en lo posible esa enorme vía de agua que supone el cierre de medio millar de establecimientos al mes. Y puede hacerse. Con una adecuada adaptación formativa a las nuevas demandas -el principal hándicap que presenta ese pequeño comercio es el de no percatarse de la amenaza que se cierne sobre sus negocios-, digitalizando las empresas y ofertando vía on-line los productos que cuentan con una clientela potencial de siete de cada diez internautas. Y no parece que la restricción en las ayudas a esa incorporación a las TIC, apenas tres millones, y los plazos fijados para obtenerlas, los dos primeros meses del año, sean suficientes para tal urgencia y volumen de afectados.

Porque, como acontece en otros órdenes de la economía gallega, no se trata sólo de crecer al ritmo de los demás, sino de situarnos en ese futuro nuestro que hace ya tiempo que es presente en el concierto mundial. Y eso no se arregla con los seráficos carteles de "merca no teu concello".

jsalgado@telefonica.net