El Correo Gallego

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RESEÑA MUSICAL

RAMÓN G. BALADO

Khatia Buniatishvili, solista del “Concierto para piano en Si b M.” de Tchaikovski

15.06.2018 
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La georgiana Kathia Buniatishvili será solista del “Concierto nº 1, para piano y orquesta en Si b M. Op.23” de Tchaikovski con la “O.S. de Galicia”, en colaboración con la “Joven Orquestra”, dirigida por su titular Dima Slobodeniouk, en el “Palacio de la Ópera-20´30 h.-, con segunda sesión mañana-20´00 h-, completando programa con el encargo de Sebastian Fagerlung, con su estreno “Drifts” y “La Consagración de la primavera” de Igor Stravinski. Khatia reconoce en su trayectoria la impronta recibida de maestros como Martha Argerich y Oleg Maisenberg, tras reconocer la buena escuela asimilada en su entorno familiar por su propia madre. No se ve con todo, era heredera de la escuela rusa ya que nunca estudió en Rusia, solo en Gerogia y posteriormente en Austria, por lo que no llegó a conocer esa influencia a fondo. Admite que no le gustan las escuelas y el trato laureado recibido por el prestigioso “Evening Standard”, es fruto de su personal concepto del mundo del teclado. Viena con Oleg Maisenberg, fue un paso decisivo por la importancia de los consejos recibidos y un punto de continuación con los asesoramientos recibidos de Gizi Amirejibi. La decisión de apostar por Maisenberg, fue el gran acierto en la evolución de su carrera.

Maisenberg, con el que no tiene puntos decisivos en común, le transmitió el respeto a la diversidad de magisterios sin depender de ninguno, dentro de las posibilidades de variadas disciplinas. Nunca estuvo a gusto con los concursos, remitiéndonos a sus años de estudio en el Conservatorio de Tiflis, de Kiev, aunque llegase a participar en sus comienzos con la pretensión de demostrarse a sí misma que era una buena manera de endurecerse y enfrentarse a esas situaciones. Fue un salto al vacío con garantía de éxito, como nos ha mostrado su carrera profesional con visitas a nuestro país como la realizada dentro del “Ciclo de la Fundación Scherzo o el del “Auditorio de Zaragoza”, con la “O. del Capitole de Toulouse”, con el “Concierto de Grieg”, dirigido por Tugan Shokiev.

Estreno del finlandés Sebastian Fagerlund por su obra “Drifts”, encargo de la propia “OSG”, a medias con las orquestas de la “Radio Finlandesa” y de la “Sinfónica de Goptemburg”, composición aproximadamente de unos doce minutos en la que destacan los aspectos de sonoridades variadas y la cuidada combinación de timbres y dinámicas. El autor pertenece a la generación de jóvenes talentos que en las últimas décadas despuntan en su país. Fagerlund estudió en la “Academia Sibelius” de Helsinki con Erkki Jokinen, y también realizó masterclasess con reconocidos maestros desde Michael Jarret a Markus Lindberg o Ivan Fedele. Su primera obra importante, de 2006, fue el “Concierto para clarinete”, al que seguirá “Mana”, un concierto para fagot. “Drifts”, tuvo su estreno en mayo del año pasado por la “O.S. de la Radio de Finlandia”, dirigida por Hannu Lintu, antes de ser grabada por el sello “Bis”, en un trabajo que se plantea con una orquesta amplia, incluyendo cuatro percusionistas, piano y arpa.

Tchaikovski” con el “Concierto en Si b M Op. 23”, obra concertante de referencia y que resalta en su interés con respecto al resto de los dedicados al piano, gracias precisamente por la relación establecida entre el solista y la orquesta. La orquestación final habría de esperar hasta febrero de 1875, aunque conocería una interpretación poco antes ante la presencia de Nikolai Rubinstein, dedicatario original y con la fue puesta en que fuese él quien lo estrenase. No faltaron solicitudes de asesoramiento técnico en cuanto a la parte pianística, pero la recepción no recibió el reconocimiento esperado. Tras una escucha sosegada, la reacción fue elocuente de más: un rechazo profundo y una crítica despiadada. El autor la defendería a ultranza, editándola tal cual sin alterar una nota y que confiaría a la impresión realizada poe Klindworth. La dedicatoria final, se la quedará Hans von Bülow, director y pianista de señorío, quien sí quedaría impresionado por la obra.

Bülow, hombre nervioso y con un carácter terrible, de inteligencia aguda y lengua sin mesura, bastante autocrático, era unas de las figuras de la música alemana a lo largo de tres décadas, muy unido personal y afectivamente al círculo Wagner-Liszt,, trasladándose con el tiempo al de Brahms, para resultar la figura dominante en todos los campos de la música alemana. Era el ejemplo de “Tonkünstler”, el absoluto idealista que vivía para la música y su entorno.

Igor Stravinsky y “La consagración de la primavera”, obra que en principio había sido un trabajo premonitorio, mientras el autor se enfrascaba en “El pájaro de fuego”, en 1910, fraguándose a pasos medidos en su memoria inconsciente. Se trataba de un espectáculo de un gran rito pagano: los viejos sabios, sentados en círculo y observando la danza de la muerte de una doncella a la que sacrifican para hacer propicio al dios de la primavera. Las conversaciones con su amigo el pintor Nicolás Roerich. Especialista en vocaciones de paganismo, contribuyeron a la configuración del proyecto. En París, Sergei Diaghilev, puesto al día de lo que el músico traía entre manos, acogió la idea con arrebatado entusiasmo. Los primeros ensayos, tras interminables aplazamientos en Berlín a finales de 1912, tendrá el atento seguimiento de Nijinsky. La Compañía de los Ballets Rusos, elegida para inaugurar el “Théâtre des Champs- Elysées” parisinos, reunirá a Stravinsy para el estreno de “Jeux”, ballet encargado a Debussy por Diaghilev, a pocas fechas de “La consagración de la primavera”, con las ligeras modificaciones propuestas por P.Monteux, en cuanto al plano sonoro. Será la apoteosis de una velada que hará historia, un 29 de mayo de 1913.