Domingo 07.02.2010
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¿Hacia dónde se dirige el PPdeG? La interrogante no es fruto de la socarronería del comentarista. Proviene de las ambivalencias y retrocesos que, desde hace un tiempo, se dejan percibir en una fuerza política que se comporta espasmódicamente, y, ya en los últimos meses, ha tomado una deriva a cada día que pasa más y más alejada del centro.
Ese centro que, según los más lúcidos ideólogos del reformismo, no es una posición equidistante entre dos extremos, sino un ideario y una actitud política nacidas ambas de una común reflexión sobre la convivencia duradera, garante del espacio de consenso y de una normal alternancia en las instituciones. Dos de los rasgos de las democracias consolidadas.
A partir de la ola de incendios forestales que sufrió Galicia en la primera quincena de agosto, la estrategia de los conservadores, perfectamente deletreada por todos cuantos hasta ahora han actuado de portavoces, consiste en exprimir el desastre de las llamas hasta la última mota de ceniza, durante el mayor tiempo posible y con el objetivo de desgastar al Gobierno lo máximo posible.
A tal fin, la demanda de creación de una comisión de investigación es parte nuclear de esa operación de acoso y desgaste contra el Gobierno gallego, pues aquélla le daría la oportunidad de convertir el Parlamento en caja de resonancia de un goteo de protestas, lanzadas por actores previamente aleccionados. Si antes de los incendios, los populares ya poseían una estrategia a escala municipal, con mayor motivo la continuarán ahora, teniendo en cuenta, además, la proximidad de las elecciones locales.
Una serie de actuaciones concatenadas así parecen confirmarlo. Y, en medio de ellas, surge, con un protagonismo inusitado, un personaje que, como tal personaje, es nuevo y viejo al mismo tiempo, no tiene pelos en la lengua y se sirve de todo cuanto a la boca le viene para atizar con iracundia incontrolada a socialistas y nacionalistas.
Me refiero, obviamente, a José Antonio Landín, alcalde popular de Barro y presidente de SOS contra o Lume, que está siendo promocionado mediáticamente, por la dirección del PPdeG y algunas asociaciones forestales y agrarias de corte conservador, como líder y predicador del movimiento de protesta contra la Xunta y promotor visible de la manifestación del día 17.
Aunque no lo parezca, nada de lo que dice y hace el señor alcalde es políticamente desaprovechable para los analistas. Sus declaraciones dejan meridianamente claro que, en su caso, los intereses políticos y los intereses económicos van de la mano: defensa a ultranza del monocultivo del eucalipto, defensa a ultranza del negocio de aquellas asociaciones que controlan las repoblaciones forestales de los montes gallegos con dicha especie; y muchas subvenciones
El lenguaje agrio del popular sosista evoca aires lepenistas y sus planteamientos extremos parecieran pretender elevar el monocultivo forestal a rango de frente nacional del eucalipto. Este marco productivo quizá no requiera una política preventiva destinada a acabar con los incendios; le basta con mantener un dispositivo para apagarlos que, dentro de las limitaciones conocidas, sea eficiente. En fin, el "país libre" y la "Galicia con dueño" (vaya ensalada) que quiere Landín no resultan atractivos: ¡repelen!

¿Deixádeme ser libre? Sí, pero...
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