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LUIS PÉREZ

Torra y Rivera, hiperventilados

17.05.2018 
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ES cierto que los extremos se tocan. Al menos parcialmente. El nuevo copresident de la Generalitat -Torra dice compartir el cargo con Puigdemont- y el líder de Ciudadanos, Rivera, coinciden en lo que en Cataluña califican de hiperventilados y que por otros lares denominamos radicales, extremistas o desenfrenados. La patología política del catalán antiespañol (Torra) se refleja en la constante pulsión independentista que caracteriza su personalidad y que le lleva a la práctica constante, angustiosa, del activismo secesionista. Por su parte, el catalán proespañol (Rivera) también parece haberse contagiado de estos síntomas, aunque dirigidos en sentido contrario, pero ambos con un objetivo común: hacer descarrilar el 155, uno por defecto y otro por exceso.

Hoy, como muchos en los últimos meses o años, será un día clave en el asunto del monotema. Por un lado, Torra toma posesión de su cargo. Lo hará de manera semiclandestina, igual que la comparecencia a dúo con Puigdemont desde Berlín, de estética furancho, nada que ver con las formas que siempre distinguieron a la institución catalana, donde la simbología -enseñas y oropeles- importaba, y mucho. En cualquier caso, legalmente ya hay presidente de la Generalitat y una vez formado Govern se levantará la intervención del Gobierno, porque así lo aprobó el Senado.

Ocurrirá el evento coincidiendo, más o menos, con la reunión entre Rajoy y Rivera, tras la mantenida el lunes con Sánchez. Sería bueno que antes de llegar a Moncloa el líder de Ciudadanos se haya tomado la medicación contra la ansiedad, controle la hiperventilación política y del encuentro salga algo positivo. El desafío independentista catalán no es asunto banal o frívolo como para abordarlo con el objetivo prioritario de obtener un puñado de votos.

Es natural que las encuestas, algunas tan favorables a C's, aceleren su ritmo cardíaco hasta un nivel de pulsaciones peligroso. Acelerar demasiado, y con tantas curvas por delante, es un riesgo innecesario. No se puede alcanzar la meta con trampas o atajos, y aplicar una norma, la del 155 en este caso, con carácter preventivo no es legal. Ni conveniente. El victimismo resulta muy provechoso para los intereses de los independentistas, y acciones torpes les dan motivos para incrementarlo.

Claro que Rivera no piensa solo en las elecciones locales y generales. Probablemente se repitan las catalanas en unos meses. Las sorpresas que cada día nos proporciona el nuevo president sobre sus antecedentes políticos auguran una legislatura corta. Hasta SOS Racismo se escandaliza de su pasado. Es impensable que en la España y la Europa de hoy pueda alcanzar el poder alguien con sus credenciales xenófobas. A Ciudadanos, tanto en Cataluña como en el resto de España, mejor le irá si actúa con cautela e inteligencia. En una carrera de fondo no llega primero el que más corre, gana quien más resiste.

Periodista