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LUIS POUSA

No hay prisa para salir

28.06.2016 
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HASTA los postulantes del Brexit van a intentar demorar todo lo que puedan la salida del Reino Unido de la Unión Europea, y esperan obtener, mediante negociaciones con la Comisión, unas condiciones ventajosas que minimicen los costes indiscutibles que para los británicos supondrá la desconexión. Costes que el arlequín orondo Boris Jonhson negaba en la campaña del referéndum y admite ahora, al igual que alguno de su más conspicuos compañeros de viaje y el ultra exfilonazi Nigel P. Farage.

Para empezar, está en el aire la continuidad de la City como el centro financiero más importante de Europa, con efectos directos sobre la Bolsa, las sociedades de valores, la banca y los fondos. Y, además, quedaría sin la cámara de compensación bancaria de la eurozona. Toda una carga de misiles apuntando a uno de los órganos vitales del capitalismo británico.

Luego está lo de la depreciación de la libra en mucha mayor proporción que el euro, con el consiguiente recorte de los beneficios empresariales, así como la volatilidad de los precios. A lo que se sumará el aumento de la prima de riesgo y las pérdidas bursátiles asociadas a los nuevos riesgos contraídos. En resumidas palabras del gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, el abandono de la UE provocará un recesión, una caída de la libra esterlina y un aumento del desempleo. Abrirá un periodo de incertidumbre en la economía británica: reducción de las exportaciones y caída de la demanda interna en la isla.

Un análisis que comparte la OCDE, cuyas previsiones apuntan a un descenso del PIB del Reino Unido en un 3 por ciento hasta al menos 2020. Lo que se traducirá en que cada hogar perderá 2.800 euros cada año durante al menos los cinco años siguientes a la desconexión. El informe del Tesoro británico eleva a 2.300 euros lo que cada ciudadano dejará de ingresar al año y constata que el 12,6 % del PIB británico depende de los intercambios comerciales con el resto de los países de la UE. La dependencia de la UE del comercio británico sólo es de 3,1 por ciento. El Tesoro plantea tres posibles escenarios de negociación con Bruselas en la salida del Reino Unido: uno, con adhesión al Espacio Económico Europeo (EEE); dos, con acuerdo bilateral del libre comercio; y tres, con reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). En los tres supuestos la caída del PIB en tanto por cien, siguiendo el mismo orden, sería del 3,8, 6,2 y 7,5. Parecidos resultados obtiene para los mismos escenarios el informe del Centre for Economic Performance de la London School of Economics.

De los tres escenarios citados, el de adhesión al EEE, que es el que ya mantienen Noruega e Islandia, es el más ventajoso para Londres. Y aún así, los británicos sufrirían un retroceso anual del 3,8 % del PIB durante los quince años posteriores a la desconexión. Se entiende que los del Brexit no tengan prisa en negociar.

Periodista