El Correo Gallego

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RESEÑA MUSICAL

RAMÓN G. BALADO

El magisterio de Alexander Gold en el Paraninfo da Universidade

19.04.2018 
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Alumnos del maestro Alexander Gold, ofrecerán mañana día 20 a las 20´00 h.-, un concierto en el “Paraninfo de Universidade”, similar al que hace pocas fechas nos dejaron en la “Escola Berenguela”, centro en el que se vienen formando con el veterano y apreciado maestro. Cristina Costa Ling, abrirá sesión con una delicadeza propicia para una joven en sus comienzos de formación, como es el “Pequeño preludio en Sol M. BWV 902”, una de esas curiosidades del maestro de Eisenach, perteneciente a su período de Köthen, en el que abundarían con soltura la serie de preludios y pequeñas fugas, además de otros caprichos, fughettas y entretenimientos. El maestro debía cuidar de su prole de educandos a los que debería estimular y entretener en los misterios del mundo del teclado. Al margen quedan las cotidianas obligaciones con otros géneros. Cambiando de orientación, un encuentro con Bela Bartok a través del primer movimiento de la “Sonatina Sz 55”, hombre también admirable por sus trabajos de investigación y esta pieza es fiel reflejo de la popularidad lograda por méritos indiscutibles, en este caso por una pieza que vio la luz en 1915. También el “Primer movimiento” de la “Sonatina Vienesa”, pieza llena de fantasía o colorido como las que nos muestra en la serie de variaciones al estilo de “Ah,vous dirais-je Maman” o “Lison dormait”.


Alisa Zghenti tendrá cuatro piezas entrando por otra curiosidad como es la “Cantata de cumpleaños de Bach”-“Bach-Petry”-, para seguir con Domenico Scarlatti a través de una “Sonata en Mi M.”, el clavecinista que dejó impronta y memoria a partir de 1720, al servicio de la infanta María Bárbara de Braganza y que crearía escuela cuyos beneficios calarán en las tradiciones ibéricas. El finlandés Jan Sibelius, con una de sus obras que mejor definen el interés que mostró por las raíces en las que se inspiró, el “Estudio Op. 76”, en su tercer número. La obra para piano en su catálogo, ocupa una buena parte de su legado, como muestra de su profundo interés en este espacio creativo, en el que también aparecen obras sin numeración en catálogo. Una curiosidad por descubrir, es la “Bagatela” de J.Oliveira.

Antón Figueroa Martínez con la ensoñación de la “Liebestraum nº 3” de Ferenz Liszt, y que en todo momento, tuvo a la voz como protagonista, por lo que definitivamente nos resulta más propicia en ese tratamiento. La pieza, con bastante frecuencia, suele ofrecerse como bis para complacer a los oyentes tras un recital de piano. En este caso, el grupo de las tres obritas, o mejor dicho “Nocturnos”, nace para voz de tenor en 1850. Distintas son las pretensiones para el “Estudio Op. 8”, en su nº 2, conjunto de doce piezas de las que esta, lleva el título de “A Capriccio con forza”, con unas sonoridades que recuerdan a los instrumentos de cuerda pulsada. Conservan una vaga inspiración el Chopin, cuidando con atención sus pretensiones didácticas.

Aida Saco Beiroa, prevista en un principio, podrá faltar a la cita, en la que nos anunciaba un programa en el que interpretaría el Mendelssohn de las “Variaciones serias Op. 52”, ejercicio indiscutible de la grandeza del autor y un aparente puente entre las “Variaciones Goldberg” y las “Variaciones Diabelli” beethovenianas. Liszt en otra obra cumbre por el “Estudio de ejecución transcendental nº 10, en Fa m.”, el único que no lleva título de esta serie de doce. Prokofiev con la “Sugestión diabólica” de las “Cuatro piezas Op. 4”, que en su original, alude más a un estado alucinatorio.

Miguel Iglesias Lista, aborda la “Rapsodia húngara nº 8” de Liszt, a la que parece haberle tomado la medida en su complejidad rítmica. El autor se fijó precisamente en el folklorismo para decidirse a componer una serie de 20 piezas basadas en la música gitana húngara. Definitivamente saldrá lo que resulten las “Danzas húngaras”, que tienen más que ver con su ingenio y apreciación, pero que resultará un patrón a seguir. Recordemos las visitas de Liszt a España, parando en Madrid, en donde recibiría la cruz Supernumeraria de Carlos III, de manos de Isabel II, para quien había actuado en Palacio, antes de internarse por Andalucía, atravesando el puerto de Despeñaperros, camino de Cádiz, y otras visitas a Córdoba- en donde actuará en el “Liceo Artístico”- y a Sevilla, en donde quedará fascinado por la pinturas de Murillo. Domenico Scarlatti en la “Sonata K.141”, en su concepto destaca la manera en cómo usa temas breves y una invención rítmica inagotable, sabiendo cuidar un virtuosismo sublime en las artes de la escritura sin concesiones a los efectismos gratuitos. Beethoven con la “Sonata Op. 31, nº 2”, en el primer movimiento, una sonata que marcará los vértices de la evolución del autor, influyendo decisivamente en los jóvenes de la época.