Lunes 22.12.2008
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Hablábamos ayer del manantial de belleza que alfombra las amplias avenidas de esta ciudad llanera y tapatía, tanta y tanto, que, como pueden comprobar, ya escribo con letra de bolero o de corrido mexicano, uy, uy, uyjujyuuuyy, uy! Ah, que cosas tiene la vida. Hablando de manantiales, hoy mismo, descendió en la feria Doña Aguas Santas No Sé Cuántos, cónsul general de España. Lo hizo como en una apoteosis; dicho y entendido sea en sentido etimológico y no sé si más catárquico, un manantial de belleza (bolero) ella solita; no porque se llame así como se llama, que al parecer es cierto, pero algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Luís Mariño, el llorado amigo, no hubiera tardado mucho en musitarle al oído el verso aquel de Virgilio con el que solía enamorarlas sin darles a penas tiempo a reaccionar. No crean que miento, hay testigos. Reza el verso: te dices mortal, pero en el andar bien se ve que eres una diosa. Lo recuerdo porque la apoteosis derivó en epifanía. No hay como escribir para gente culta a fin de que a uno se le entienda aunque al parecer no diga nada. La señora es toda una revelación.
Yo, que ya no estoy para trotes, me limité a recordar el verso del Arcipreste, según vio llegar a doña Endrina por la plaza: qué talle, qué donaire, qué esbelto cuello de garza. Doña Aguas Santas vestía de gris y caminaba como una jaca cartujana de la mejor escuela de monta de Jerez. La doña es esbelta y rubia, espectacular y sólida, compacta, tanto que aguantó una mesa redonda de media docena de personas, más una séptima y moderadora, intervino luego en el debate y acompañó más tarde, llegada la hora de los vinos, hasta una hora decente y avanzada: las tres y mucho pico de la tarde. Quiere decirse que aguantó a pie de obra, sin echar mano de las excusas a las que los más de sus colegas nos tienen tan acostumbrado al itinerante personal visitador de ferias y otros eventos literarios.
Tan pronto se fue, comenzaron las indagaciones. Se las transmito por aquello de las audiencias y por ver si es verdad o cierto que reciben lo que piden y si lo que nos pasa es esto. Según afirman es la ex del ex premier de Guatemala, mucho mayor que ella, naturalmente, o de Honduras, no me quedé con la copla bien cantada. Tiene Doña Aguas Santas media docena de hijos adoptados, dicen que es segoviana pero el acento ya lo tiene tropical, como el andar y las maneras. Termino. No me dirán que para tratarse de la crónica de un día en la FIL de Guadalajara, estado de Jalisco, no estoy de lo más comunicativo y frivolón. Un día es un día y un peso (mexicano, al cambio de 18,98) bien se gasta.

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