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MARCELINO AGÍS VILLAVERDE

La Titulitis

16.04.2018 
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Defendió Platón en los albores de la cultura europea que el sabio era el llamado a gobernar. E incluso diseñó un programa de estudios para educar adecuadamente a estos "filósofos-reyes" que un día tendrían en sus manos los destinos del Estado.

Su propuesta contemplaba una formación general hasta los 18 años, más dos años de intenso entrenamiento físico. Los estudiantes más aventajados recibirían una esmerada formación durante 10 años más en las sublimes matemáticas. Los que superaban esta etapa debían permanecer cinco años más estudiando dialéctica. Y después de una criba durísima, quedaría un reducido grupo al que se le adiestraría durante 15 años en las tareas de gobierno.

Podría pensar cualquier ciudadano despistado que esta fiebre de ciertos políticos por poner un título universitario en su vida coincide con el ideal platónico de que gobiernen los más sabios. Se equivocan. Es todo pantalla. Y, por otra parte: ni el gobernante eficaz tiene que ser sabio ni el sabio un hombre de gobierno, aunque a veces coincida la cosa.

Todos recordamos a excelentes intelectuales, catedráticos universitarios, médicos ilustres, que destacaron en política. Pero también a personas con escasa formación cuyo sentido común, olfato y vocación, convirtieron en excelentes políticos, que prestaron un gran servicio a la sociedad. No hay que obsesionarse con la titulitis porque no hace milagros y, en cambio, le hace un daño a la universidad que no merece.

Catedrático de Filosofía