Lunes 22.12.2008
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El madrileño, por naturaleza, es guasón, tiene ese componente castizo que le ayuda, sin mucho esfuerzo, a ponerle mote y chufla las cosas. Para desgracia de algunos, a la Puerta del Sol, al centro del Foro, le acaban de poner, en plena crisis dos jorobas, dos magníficas jorobas acristaladas por arriba y espejadas por debajo, que componen la entrada a la estación de Cercanías de la Puerta del Sol. Seguro que las jorobas del arquitecto Antonio Fernández Alba van a traer cola y que el pueblo de Madrid las bautizará con solemnidad, tal y como lo hizo con las farolas cilíndricas post-modernas del alcalde Barranco a las que apodaron "los supositorios". El pueblo de Madrid, es castizo y conservador y obligó a reponer las farolas Fernandinas.
Es lamentable cuando a un técnico la clase política le pide, porque te lo piden, que explique en breves palabras el origen del parto, es decir, a cuento de qué viene el volumen u obra creada. En el caso de las dos jorobas de la Puerta del Sol han dicho fuentes del Ministerio del Interior, no sé si por boca de su creador, que las jorobas espejadas por debajo pretenden responder "?al calidoscopio que es la plaza como crisol de culturas que ahí se juntan". Francamente, a mí nunca se me habría ocurrido pensar que aquello tiene que ver con las culturas y el personal que allí se da cita?
La Puerta del Sol, a parte de ser el punto Km. 0 de la Capital de España, es un auténtico foro, un centro de vida, el corazón del pueblo. Ahí quedaban las muchachas con los quintos, los pardillos que llegaban a la capital con maleta de cartón, los estafadores profesionales en busca de víctimas, tipo los tramposos de Tony Leblanc, etc. Quedaban ahí todos, sencillamente, porque todo el mundo sabía cómo llegar a la Puerta del Sol. Ahora, la Puerta del Sol es aún más patio de Monipodio, porque ahí están los grupos de mariachis que se anuncian para amenizar bodas, los "fumados pidiendo" la voluntad, los hombres anuncio comprando/vendiendo oro, los manta-top, los guiris que piensan que el Bar El Museo del Jamón es un museo, las criadas sudamericanas de nuestros días que quedan con los suyos, etc., etc.
A mí, la entrada al subterráneo, honestamente, me recuerda más a un gusano en movimiento que sale del subsuelo. El profesor Fernández Alba, vete a saber por qué creó esa forma. A lo mejor, por mucha explicación filosófica que él le haya tenido que dar a los políticos, en plan frase brillante, a lo mejor, al arquitecto, sencillamente, se lo pidió el lápiz?

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