Tal vez alguno de ustedes no se haya parado a pensar el porqué del apoyo exprés de Rubalcaba a la reforma financiera de Rajoy, líder de un partido y presidente de un gobierno que desde la izquierda se presenta como el abanderado de los banqueros, o sea, del mal. Debería sorprender el entusiamo del PSOE por las medidas de la derecha sobre el sector financiero, máxime cuando su reforma es una de las tres patas sobre las que se sostiene el discurso económico del Gobierno. La otras dos son la presupuestaria y la laboral. Por eso, resulta sospechoso tanto énfasis en dar su visto bueno al asunto del dinero mientras se cuestiona el control del gasto público, a pesar de incluirlo el propio PSOE en la Constitución, y se hace casus belli contra la reforma laboral. Lo serio y coherente sería prestar el apoyo al conjunto a las tres medidas como hace CiU o el rechazo global, que mantienen BNG e IU.
Pero resulta que la explicación de estas incongruencias es más sencillo de lo que parece. El PSOE apoya la reforma financiera porque de lo contrario a ver cómo explicaría su rechazo a que a los banqueros se les rebaje el sueldo como acaba de hacer el PP. Los socialistas ni piaron pío cuando los directivos bancarios se autorregalaron salarios de escándalo mientras no les tembló el pulso para reducírselo a funcionarios.
Y están atados también por las prácticas de algunos líderes sindicales de su onda, como José Ricardo Martínez, que percibía 181.000 euros de Caja Madrid además de su salario en Renfe de 2.300 netos al mes como técnico aunque desde hace 26 años no ejerce al ser liberado sindical. Entregó el dinero a la UGT, explica. Peor, porque quiere decir que el banco financia al sindicato. ¿Qué pensarán los parados?
Los ciudadanos de a pie estas cosas no las entendemos. Por ejemplo, cómo en horario de trabajo puede haber tantos funcionarios en la calle manifestándose. Si aún fueran desempleados... También cabrea que desfilen detrás de una pancarta en la que proclaman defender los servicios públicos. Más exacto sería de los servidores públicos. Es legítimo pelear por más vacaciones, moscosos, salario y menos horas de trabajo, pero no nos hagan comulgar con ruedas de molino diciendo que salen a la calle por amor a los demás.
Y es que la incoherencia forma parte de la condición humana. Y de la política también. Miren sino. Al presidente de la Xunta le espetaron el otro día que si se le aplicara la reforma laboral sería despedido. Tal vez sí, pero que se lo diga la oposición resulta cómico. Hace cada día sobrados méritos para que la echen. Pronto se verá. El juez son los ciudadanos y un nuevo veredicto está al caer. Presiento que no será nada favorable para PSOE y BNG.
Gobernar en estos momentos es peor que un dolor de muelas. Sobre todo para quien no lo necesita como medio de vida. Y pongo tres ejemplos, uno de cada partido: Feijóo, Caballero y Lores. A pesar de sus errores, alguno los comete todos los días, merecen un respeto. Por sufridores.
LA OPINIÓN OPINADA
Fermín Bouza
'El País' (17-02-2012)
-Ganar asambleas interiores a los partidos no es suficiente, y no lo es para Rubalcaba o para quien corresponda a día de hoy en el PSdeG o en el BNG: hay que cambiar ideas y conductas, pactar, abrirse, circular por la historia y no hacer mucho caso a los que aplauden estatuas de sal para darse el placer de ver cómo van muriendo paseniño.
-Y saber lo que realmente preocupa a la ciudadanía. La izquierda de hoy lo ignora.
Alfredo Aycart
'ABC' (18-02-2012)
-Las diferencias internas socialistas -algunas con matices cainitas- no han afectado a la gobernabilidad de las instituciones que dirigen en Galicia. No se sabe de ningún alcalde del PSOE que haya quedado en minoría por las desavenencias entre chaconistas y rubalcabistas, ni por las diferencias abismales de criterio entre Vázquez y sus numerosos críticos internos.
-Por la muy humana razón de supervivencia personal. Lo primero es lo primero.