Domingo 07.02.2010
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Los datos de paro registrado en Galicia en el mes de octubre, 5.411 desempleados más que en septiembre, desvelan un fuerte aumento del paro estacional, ligado en gran medida al sector servicios (3.420 personas). En este caso, el comportamiento del mercado de trabajo gallego es muy similar al español. Donde se aprecian las mayores diferencias entre ambos, pese a que tampoco la economía gallega escapa al final del ciclo del ladrillo, es en la construcción, quizá porque el volumen de obra pública en grandes infraestructuras que tiene garantizado Galicia para este y el próximo año minimizan el impacto de la caída de la vivienda residencial.
Para tener una mejor perspectiva de la evolución del desempleo, es necesario acudir a la comparación entre los datos del mismo mes de este año y el anterior, lo que se llama la variación interanual. En este caso, el paro en Galicia desciende en -5.163 personas, de manera que en los doce meses que van entre una y otra fecha, el total de parados ha bajado en un -3,41 por ciento, cuando, por el contrario, aumenta en España en 55.741 personas, un 2,80 % más que en 2006.
Trasladando este análisis a conjuntos más grandes que el de las comunidades autónomas, se aprecia que junto a Galicia, son Castilla y León, Asturias, Cantabria y País Vasco las únicas en las que la variación interanual del paro registrado es descendente. En otras palabras, el norte de la península presenta aun mejor comportamiento que el resto, y no por casualidad.
Resulta obvio que el peso del bum de la construcción ha recaído en mucha mayor proporción en las comunidades del este que en las del oeste. Pero, probablemente, haya también otras razones que justifiquen ese distinto comportamiento.
En efecto, si se examinan las inversiones territorializadas del Estado -ver a este respecto el estudio La financiación del Estado de las Autonomías: perspectivas de futuro, dirigido por el economista gallego Santiago Lago Peñas, y patrocinado y editado por el Instituto de Estudios Fiscales del Ministerio de Economía y Hacienda- se aprecia que Galicia, después de Castilla y León, es la autonomía que en los últimos años más ha recibido en inversiones reales del Estado en relación a su PIB y a su población en el conjunto de España, y esa tendencia, iniciada en el año 2004, continuará en el próximo ejercicio con más de 2.000 millones de euros.
Lo que demuestra que el cambio del Mediterráneo al Atlántico en las prioridades en las inversiones territorializadas del Estado, no se quedó en una mera promesa electoral de Zapatero, tan denostado por algunos. De hecho entre 2005 y 2008, la cifra total correspondiente a Galicia se sitúa en los 6.276 millones de euros, mientras que entre 2001 y 2004 fue de 2.958 millones de euros, menos de la mitad que en el actual cuatrienio.
Con todo, lo preocupante de los datos del paro referidos a octubre, en términos interanuales, es que la gráfica de los últimos doce meses muestra, a partir de julio, una aproximación cada vez más creciente entre el dibujo de 2007 y el de 2006. Es decir, la desaceleración del crecimiento de la economía gallega también está ahí. Otra cosa es que, pese a ello, consiga mantener el diferencial de convergencia con España y con Europa, algo que parece estar asegurado para 2008. A partir de ahí, ya veremos lo que se hace.

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