Lunes 22.03.2010
| Actualizado 12.16
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Con esto de los perfiles mediáticos uno nunca sabe dónde va a parar. No sólo la naturaleza imita al arte, sino que la realidad imita al culebrón. Miren por dónde, lo que empezó como una bella excursión de amor a las pirámides (ya decíamos ayer, desde el Louvre a El Cairo) ha desembocado ya en una sucesión de declaraciones cruzadas en los medios, de reportajes colaterales, de noticias secundarias desgajadas del árbol principal, y así. Como ocurre en los culebrones, el mundo rosa se bifurca, se retroalimenta, se canibaliza, se nutre de sí mismo. Puede que Carla Bruni no diga nada, mientras contempla, con media sonrisa, el interés de las cámaras: es un interés que mezcla el mundo político y el mundo rosa. Una combinación atractiva donde las haya. Sarkozy lo dijo todo en su larga rueda de prensa (y además, en plan castigador: me casaré y os enteraréis después, vino a contar a los ávidos reporteros). Pero ya han localizado al padre biológico de Carla, por aquello de tener una segunda opinión mediática, que da una entrevista para decir que odia que le persigan para hacerle entrevistas.
El padre de la novia. Es un recurso habitual. El mundo del corazón no se detiene en los protagonistas, sino que empieza por la familia, sigue por los amigos y continúa por los vecinos. El caso es mantener la tensión, el interés, y el morbo. Como en los culebrones, el famoseo se nutre de capítulos, y si no hay protagonistas, buenos son los actores secundarios. No sé si Sarkozy, que parece haber dado luz verde al tratamiento mediático de su amor, terminará arrepintiéndose. Pero, bien mirado, también puede ser una estategia: alimentar la curiosidad pública con un poco de salsa rosa ayuda a dejar la política en un discreto segundo plano. No parece, con todo, que Sarkozy ame los segundos planos. Oh, no. Su presencia mediática es absoluta: en él, lo público y lo privado parecen las dos caras de una misma moneda. Otra cosa es que Maurizio Remmert, el padre de la novia (que vivía muy tranquilo en Brasil), proclame que su vida se ha convertido de pronto en un infierno. Las televisiones buscan a su hija, pero le encuentran a él.
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