Domingo 16.11.2008
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Un año ha transcurrido ya y sigue sin localizarse. Es un misterio la desaparición del cadáver de Marta del Castillo, y es humillante que una pandilla de asesinos tenga en jaque a la Policía y a toda España porque no quieren decir dónde lo han ocultado. Se buscó infructuosamente en varios lugares que iban desgranando sus lenguas mentirosas, necesitadas de nuevos embustes para mantenerse en pie, y todo sigue igual.
Quizá haya que prestar atención a detalles que pasaron desapercibidos para todos, menos para el entorno del asesino, p.e. unas pancartas. Son algo muy visto, pero si señalan una dirección debe investigarse. La Dársena (o La Barqueta) es un lugar de desguace de barcos y, por ello, poco transitado, un sitio ad hoc para deshacerse de algo. Tejieron una red muy tupida con el fin de que no aparezca el cadáver y así les caiga menos castigo. Dicen que el tal Carcaño tiene un maléfico poder de convicción y debe ser cierto porque arrastró tras sí al Cuco, a Samuel, de su misma edad y a su hermanastro Javier, mayor que él. No quiere hablar si no es para vomitar embustes. Que lo dejen en manos de los presos del penal. Ya veremos si da el auténtico paradero del cadáver o no. ¡Basta ya de contemplaciones!

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