Domingo 16.11.2008
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Tiempos difíciles para la Pantoja. La resaca de su romance con Julián Muñoz ha llegado en forma de procesamiento judicial por blanqueo de capitales. Consuelo puede buscar en el arropo de sus seguidores, para quienes sus posibles desmanes no enturbian sus méritos como tonadillera, méritos que jamás han sostenido que le otorguen carta blanca para el delito. Merece, por eso, respeto mayor que los impulsores de la plataforma pro-Garzón, triplemente acusado de prevaricación y cohecho, que ni se molestan en refutar tales imputaciones, pues mantienen que sus presuntos méritos son salvoconducto para traspasar indemne el Rubicón del Código Penal.
Sería de agradecer que los abajofirmantes perfilaran su postura enumerando con detalle las conductas delictivas que resultarían lícitas al magistrado, a diferencia del común de los mortales. Sabemos que incluyen la prevaricación y el cohecho, pero ¿cuáles más? Urge tal aclaración para que los ciudadanos que topen con el magistrado conozcan con antelación las perrerías que éste puede hacerles sin que el Estado alce su mano. Con la excepción, claro, de los miembros de su comité de apoyo, pues a éstos cuidadín con siquiera toserles, que te sacuden con un manifiesto.

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