Domingo 12.02.2012
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Hay quienes andan empeñados en hacer desaparecer el noble oficio de periodista al grito de "gracias a Internet", todos somos periodistas. Cualquiera puede colgar sus opiniones en la Red, abrir una página web, hacer fotos con su móvil y colgarlas igualmente a disposición de todos, etc. Así que ya no hacen falta intermediarios; todos somos periodistas.
Suelo argumentar -en contra, naturalmente- que todos podemos lanzarnos al mar en un bote, pero no todos somos capitanes de barco; que todos tenemos derecho a la salud, pero no todos somos médicos; que todos amamos la Justicia y tenemos derecho a que se nos haga justicia, pero no todos somos magistrados y que, en realidad, lo que ha conseguido Internet es no que todos seamos periodistas, sino que todos seamos público, también quienes se dedican profesionalmente a comunicar noticias y su opinión autorizada, más o menos autorizada, sobre los hechos, hechos verdaderos.
Internet ha facilitado la comunicación incluso inmediata entre quien emana información y la recibe y vuelve a iniciar el proceso. Internet es un soporte nuevo, felizmente inmenso y utilísimo para sobre él mantener los medios de comunicación que ya conocíamos -prensa, radio, televisión- pero Internet, como soporte, no sólo no elimina a los periodistas, sino que los necesita como garantía de seriedad, eficacia e incluso veracidad. ¿Que hay periodistas no veraces? Claro. También hay jueces que prevarican y médicos que abortan y ministros que roban, pero no por eso debemos eliminar a los jueces o a los médicos a los ministros.
Y aprovecho para decir una vez más que todo lo que aparece vía Internet es comunicación, pero no todo es información, ni periodismo.

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