El Correo Gallego

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RESEÑA MUSICAL

RAMÓN G. BALADO

La pianista Andreína Muñoz

19.06.2014 
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Concierto en la Escuela Berenguela con la pianista venezolana Andreína Muñoz- domingo 19 h.-, una intérprete formada en su país con Abraham Abreu,W.Blakenheyn, A. Pizolante e Igor Lavrov y que entre clásicos de repertorio: J.S. Bach por su Preludio y fuga en LA b M., Rachmaninov en su estudio nº 5 Op 39,Beethoven a través de su Sonata nº 30 Op. 109, nos aproximará a dos maestros de su tierra.  Ramón Delgado Palacios con su Gran vals de concierto en La b M., un compositor que la historia fue rescatando a pasos medidos, después de haber sido un niño prodigio paso previo a una corta etapa de formación francesa, truncada por su corta vida. Tuvo tiempo de dejar una colección de 45 obras para el teclado y de la obra que se nos ofrece, contamos con una grabación reciente de la pianista Gabriela Montero con la O.S.Municipal de Caracas dirigida por R. Saglimbeni, pero su definitivo valedor para la divulgación de su obra, fue J.F. Sanz.  Son sus valses el capítulo importante de su producción complementada con una serie de obras orquestales. Esos valses, son reflejo de su carácter por lo que tienen de tintes melancólicos muy en la línea de su carácter pero con colores genuinos. Típicos valses criollos, como se les califica, destacando en ellos su cuidada complejidad rítimica y la riqueza de sus armonías.
Teresa Carreño es la figura que abandera la tradición pianística venezolana, ella, perteneciente a una larga saga de artistas, comenzada en el XX con Ambrosio y Alejandro Carreño. Escucharemos su Partie (segunda elegía)  Op. 19. En Paris había publicado alguna de sus obras  en 1866 como Corbeille des fleurs op. 9, y tras la muerte de su progenitora, compondrá en su memoria piezas que resultarán claves en este apartado, hablamos de la Marcha fúnebre, Plainte op 17 o Partie Op 18. Poco después tuvo la oportunidad de conocer al mítico A.Rubinstein. Aunque nunca dejo de componer, su intensa actividad concertística, limitaría ese espacio pero en 1882, dio a conocer  su vals Teresita, dedicado a su hija y que se convertiría en una de sus páginas más populares.  Admirada y muy apreciada en Venezuela, se convertirá en una personalidad de primera línea, hasta el extremo de que recibirá el encargo oficial del Himno a Bolivar, con motivo del centenario del Libertador en 1883. También destacó en el género camerístico por su Cuarteto en si m. para cuerdas, que conocería un glorioso estreno en la mítica Gewandhaus de Leipzig en septiembre de 1896. En su obra pianística, se observan influencias de Schumann, Chopin y F.Mendelssohn en confluencia con tradiciones folklóricas populares de su tierra.