El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » Firmas

va de ciencia

PILAR BERMEJO

El Nobel de Química 2017

11.11.2017 
A- A+

COMO todos los años, en el mes de octubre los científicos esperamos las noticias de la Real Academia de Ciencias de Suecia, expectantes para ver qué avance científico se premia este año. Hay tantos avances importantes que la comisión que realiza la selección no lo tiene nada fácil. Pues bien, el Premio Nobel de Química de 2017 fue concedido a Jacques Dubochet (Universidad de Lausana), a Joachim Frank (Universidad de Columbia) y a Richard Henderson (Laboratorio de Biología Molecular, MRC de Cambridge) por su contribución al desarrollo de la microscopía crioelectrónica.

Para poder entender el funcionamiento de las moléculas o de las células necesitamos poder verlas. Si queremos ver las cosas pequeñas, precisamos aumentar su tamaño, ya que nuestro ojo tiene una capacidad de visión limitada. Para ello, a lo largo de la historia se han utilizado diferentes tipos de lentes y surgió la microscopía convencional (también llamada microscopía óptica), con la que, debido a fenómenos ópticos con radiación electromagnética, fotones de luz, podíamos ver los objetos más pequeños. A principios del siglo XX se produjo un avance muy importante cuando se pasó a usar, en lugar de fotones de luz, haces de electrones. Nacía la microscopía electrónica.

Con estos haces de electrones, que son mucho más energéticos, se hace un barrido sobre la muestra y, como consecuencia de los procesos que se producen a nivel atómico y molecular, podemos observar los materiales con tamaños mucho más pequeños que los observados con los microscopios ópticos. El principal problema que presentaba esta técnica es precisamente que, debido a la alta energía de los haces de electrones usados, se producen alteraciones en las moléculas que se quieren observar. Para realizar la observación de las muestras, es necesario hacer el vacío y entonces se pierde agua, y al perderse agua las estructuras se deterioran y las imágenes obtenidas no son claras.

Las contribuciones más importantes de los nuevos galardonados se centran en las mejoras conseguidas en esta técnica desde varias perspectivas. En primer lugar, en realizar la adición de agua a las muestras, Esta agua se enfría rápidamente para que se solidifique alrededor de la molécula sin alterarla, permitiendo de este modo que las biomoléculas conserven su forma inicial incluso en el vacío. En segundo lugar, también se introdujeron mejoras muy importantes en los métodos de tratamiento de imagen.

Con la introducción de la microscopía crioelectrónica hoy es posible congelar las moléculas en movimiento sin apenas alterarlas y observar procesos a nivel molecular que nunca antes se habían podido observar en estructuras tridimensionales de biomoléculas. Además, es posible hacerlo de forma rutinaria, lo que permite disponer de una buena herramienta para comprender todos los procesos relacionados con la química de la vida.

Catedrática de Química Analítica en la USC