El Correo Gallego

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PILAR CERNUDA

El dedo y la luna

07.10.2017 
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DECÍA Confucio que cuando alguien señala la luna con el dedo, el sabio mira la luna mientras el necio mira el dedo señalador. Pedro Sánchez ha cometido estos días el error monumental de centrar la atención en el dedo en lugar fijarse en la luna y en su afán de dañar a Rajoy para desbrozar el camino hacia La Moncloa, no ha tenido mejor idea que anunciar la reprobación de Soraya Sáenz de Santamaría, en lugar de cumplir con la obligación de un buen líder de la oposición: dar prioridad a los asuntos de Estado y después, una vez encauzados, intentar minar al Gobierno de turno para dar oportunidad a su partido de sustituir a ese gobierno.

No es ningún secreto para nadie que Sánchez cuenta con un número considerable de críticos en un PSOE al que ha conseguido volver por la puerta grande tras unas primarias que ganó limpiamente, con todas las de la ley. A esos críticos que pertenecen a generaciones jóvenes, se suman abiertamente un número considerable de socialistas de la generación de los históricos, que siguen teniendo un peso fundamental entre los votantes y menos considerable entre los militantes, que prefieren pasar página con el pasado. Pero respetan a quienes colocaron al partido en lo más alto.

Así las cosas, las declaraciones de Alfonso Guerra de hace unos días, en las que desbarata el discurso oficial del PSOE de Sánchez, más la carta abierta de un número destacado de ex dirigentes nacionales y regionales que han demostrado que saben cómo hay que defender el Estado en momentos de crisis, es un torpedo contra la línea de flotación del PSOE sanchista; aunque el secretario general y sus principales colaboradores hacen como que se encogen de hombros ante las consideraciones que se les hace desde lo que ellos creen que es un grupo de ex que no se conforman con haber pasado a la condición de ex.

A pesar de ello, con el transcurso de los días, Sánchez ha debido darse cuenta de que esas opiniones críticas con su posición respecto al Procés, de apoyo excesivamente tibio a Rajoy, calan más de lo que pensaba, pues miembros de su equipo adelantan ya que la reprobación a la vicepresidenta del Gobierno quedará congelada, alegando que no contaban con los apoyos necesarios para que saliera adelante. Ya en privado, esos mismos miembros de su equipo confiesan que al secretario general le han preocupado no solo las declaraciones de miembros relevantes de su partido, históricos y no históricos, sino la posición unánime de los medios de comunicación, que han arremetido contra lo que consideran un enorme error de Sánchez.

Coinciden en que en este momento lo que toca es defender la ley, la Constitución y la unidad de España, que ya llegará el momento de poner chinitas en los zapatos de Rajoy. Toca prestar atención a la luna, no al dedo que la señala.

Periodista