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crónica personal

PILAR CERNUDA

Tiempos complicados para Rajoy

14.02.2018 
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NO fue mal la reunión con los barones, se limaron asperezas en el negociado Montoro, con acuerdos sobre financiación autonómica que aparentemente convencieron a todos, y se visualizó que hay unidad en torno a Mariano Rajoy, algo que es clave en cualquier partido y más todavía cuando hay unas elecciones convocadas dentro de poco más de un año, otras un año después, y una crisis independentista que amenaza con eternizarse sin que esté en manos del Gobierno, ni de ningún otro partido ajeno al independentismo, desbloquearla.

Del almuerzo en la sede de Génova salió la gente con mejor ánimo que el que tenían cuando habían entrado, y con la convicción de que Rajoy no va a estar de brazos cruzados mientras otros partidos, fundamentalmente Ciudadanos, trata de aprovechar el tirón Arrimadas y la aparente inacción del PP para pescar en sus aguas y llevarse a parte de los militantes y votantes. En qué consistirá la fórmula que piensa aplicar Rajoy para potenciar su partido solo él lo sabe, pero al menos dio la seguridad a los suyos de que sabe qué tiene que hacer y cuándo lo tiene que hacer.

Mientras cambiaban impresiones en Génova y le arrancaban a Montoro la promesa de que no va a haber quita de deuda, comparecía Francisco Granados en la Audiencia Nacional acusando a los que le “dejaron tirado” en prisión mientras ellos se iban de rositas. Sus dardos los lanzó insidiosamente contra Aguirre y Cifuentes. Esta última, en lo de Carlos Herrera, le ha llamado “mentiroso, mezquino y miserable”, pero probablemente lo que más dolió a la presidenta madrileña, con razón, era el tinte despectivamente machista que se advertía en el ex secretario general del PP madrileño.

En auxilio del Partido Popular salió la propia Audiencia Nacional cuando recordó que las acusaciones se deben basar en pruebas y Granados no aportó ninguna que hiciera creíble su testimonio, pero es indudable que la declaración de Granados, que sucede a la de Ricardo Costa de días atrás, más la de Bárcenes que este martes da por buenas las de Costa respecto a los trapicheos financieros del PP valenciano pero niega que los hubiera o fueran avaladas por la sede nacional, son muy malas noticias para un PP que sabe perfectamente que el argumento más sólido que utiliza Ciudadanos para intentar quedarse con su huerto es el de considerar al PP profundamente corrupto.

Por eso, aunque la credibilidad de Granados es la que es, cada palabra que sale de su boca es un mazazo contra un Partido Popular que no acaba de conseguir que cale la idea de que Rajoy realizó una importante limpia cuando se hizo cargo del partido.

La foto de la unidad de los barones en torno a Mariano Rajoy es importante para el PP. Pero hace falta algo más que esa imagen de unidad para cobrar fuelle, neutralizar a los adversarios y abordar el futuro inmediato en perfecto estado de revista.

Periodista