El Correo Gallego

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PILAR CERNUDA

A tortas, pero gobernarán

14.11.2017 
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LOS independentistas andan a tortas. Puigdemont ni siquiera cogía el teléfono a sus antiguos compañeros y acabó cambiando el número, lo que demuestra su grado de deslealtad hacia los que le convirtieron en lo que fue, y Junqueras se ha negado a repetir la experiencia de Junts pel Sí para que quede claro quién representa a los indepes, dejando al PdECat en situación precaria. Más aun desde que Puigdemont huyó a Bruselas dejando tirados a sus consejeros, que en parte se encuentran en prisión porque la juez decidió aplicar las más duras medidas preventivas, ya que el ejemplo del expresidente demostraba que cualquiera podía largarse al extranjero para impedir su comparecencia ante la Justicia.

Ada Colau ha dado una vuelta de tuerca a su eterno oportunismo y al advertir que los constitucionalistas no acababan de despegar se ha apuntado a la opción independentista. Aunque lo niega, pero la alcaldesa ya no es creíble. La CUP, finalmente, también ha optado por concurrir a las elecciones con sus siglas. Es decir, los independentistas tienen muchas opciones de sumar suficientes escaños para hacerse con el gobierno que salga del 21-D, pero tras la peripecia de la DUI y del 155 ha salido lo peor de cada casa y ya no disimulan sus tensiones, peleas y fobias.

Cualquiera que tenga la posibilidad de hablar con algunos de ellos, comprobará que son más críticos con sus colegas ideológicos que con los constitucionalistas, mucho peor. Pero podrían hacerse nuevamente con el gobierno porque, celebradas las elecciones, volverán a sonar con una sola voz para impedir que los defensores de la legalidad manden en Cataluña.

Hay que ir haciéndose a esa dolorosa idea, y el único consuelo es que los constitucionalistas ya cuentan con una baza en su mano que no dudarán en utilizarla si es preciso: el 155. Aquellos a los que no tembló la mano para aplicarlo no dudarán en hacer lo mismo si se vuelve a repetir el escenario, un escenario además con unos protagonistas que ya han conocido las hieles de la cárcel, así que es probable que se guarden de repetir experiencias como la DUI o los cortes de manga a la Justicia. Pero es evidente que la inestabilidad se adueña de Cataluña y, por tanto, continúan los problemas para España y los españoles.

Para detener ese frente d­esunido pero peligroso es necesario reaccionar con inteligencia para sumar todos lo más posible entre los antiindependentistas, de manera que abandonen de una vez las filas de la abstención. Y ahí es donde aquellos que defienden la legalidad tienen que hacer esfuerzos para no equivocarse. PSC, Ciudadanos y PP están obligados a no cometer un solo error, pero alguno no está dando la talla promoviendo listas trufadas de personas que no aportan un solo voto. Y no se trata de Miqel Iceta.

Periodista