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JOSÉ MANUEL ESTÉVEZ-SAÁ

Política, fútbol y chulerías

14.01.2018 
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DOS ámbitos que desde hace años se han convertido en el verdadero 'opio del pueblo', que diría Karl Marx, y que hasta hace bien poco gozaban del beneplácito de los adultos y hasta de los jóvenes, se han convertido en el blanco de la desafección y la ira de mayores y menores, es decir, de todos aquellos que, aun sin participar directamente en ellos (apenas como votantes o aficionados), les mostraban un confiado respeto.

Pero ese recelo a la hora de juzgar, interpretar o valorar lo que los líderes de la política y el fútbol hacían o decían, basado en una más o menos velada admiración, parece haber pasado a la historia. De hecho, ha desaparecido. La desafección hacia la política es más que evidente y se incrementa con el paso de los meses. Y el fraude que se cierne sobre el fútbol se constata semana tras semana.

La corrupción, los excesos, las deshonestidades, la falta de respeto y de decoro, la chulería, y hasta los vicios asociados al poder, se han hecho dueños de dos mundos cada vez más semejantes atendiendo, al menos, al cúmulo de despropósitos señalados.

Ahora entiendo por qué cambiamos 'vida' por 'política' cuando recordamos el 'Elogio de la Vida Sencilla' de José María Pemán y decimos que "la política es una tirana, pues llena de honores hoy al que deshonra mañana". Ver a un Rodrigo Rato alicaído y desprestigiado defenderse con uñas y dientes, arañando sin reparos a compañeros del PP y hasta a altos cargos del Gobierno, o al socialista Pedro Solbes echando balones fuera, reconociendo la ineficiencia del PSOE frente a la crisis, y cargando toda la responsabilidad sobre los hombros de sus colegas de la Ejecutiva de Zapatero, son ejemplos de lo que digo.

Asimismo, ahora comprendo lo que se ocultaba bajo el lema "Más que un club". Ver al Fútbol Club Barcelona abanderando postulados separatistas que hieren a su afición del resto de España, derrochando el dinero de sus arcas y de sus socios, y mintiendo sobre jugadores y nóminas, lo explica todo. De igual modo, constatar la priorización empresarial personal de ciertos directivos del Real Madrid frente a los intereses de la entidad deportiva, o escuchar el cinismo de un entrenador diciendo que no le está echando un pulso al club, pues éste está por encima de todo, al tiempo que afirma que no tiene pensado cambiar su criterio sobre el césped ni su modo de entender las necesidades ni las carencias de la plantilla, constituyen una ofensa para la inteligencia de cualquier fan.

Parece evidente que ni la política ni el fútbol son lo que eran. Lo lamento como devoto de ambas prácticas, la política y la deportiva; pero sobre todo, por el daño que los dos grandes de la política y del fútbol le están haciendo a tantos servidores públicos honrados, y a tantos jugadores y equipos humildes y entregados.

www.josemanuelestevezsaa.com