Domingo 16.11.2008
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El Pórtico de la Gloria tiene una historia multisecular en la que se inscriben muchos nombres con él relacionadas de modo diverso. A algunos ya les hemos prestado atención en esta Tribuna libre: el arzobispo Suárez de Deza, el deán Epifanio Castañeda, el pintor Crispín Evelino... Capítulos aparte merecen los historiadores del Arte actuales como Otero Túñez y Serafín Moralejo. Pero si hoy el Pórtico está siendo noticia es por la restauración que clamorosamente evidencia el complicado andamio, mientras las empresas adjudicatarias ya están haciendo su labor con el abundantísimo material documental que tienen en sus manos, prestas a actuar. Todo ello se debe al mecenazgo de la Fundación Pedro Barrié de la Maza.
Naturalmente, la acción decisiva de la Fundación quedará patente con irradiación universal en publicaciones documentadas de gran alcance. Pero no puede posponerse la mención que hago hoy con especial reconocimiento: Marta Rey, Directora de la Fundación hasta finalizado el 2008.
Su talento y perspicacia le hicieron comprender, con prodigiosa rapidez, la trascendencia de la deseada restauración que estaba aplazada "sine die", hasta que ella se empapó en la complejísima problemática y en el estudio de las vías de solución, siempre contando, claro es, con la inteligente supervisión y el beneplácito del Vice-presidente, José María Arias. Acuerdos-marco, convenios, sesiones de estudio a tres bandas (Fundación, Arzobispo-Cabildo, Dirección Xeral de Patrimonio), delimitaciones y dependencias, supervisiones y consultas, malentendidos y aclaraciones: un no parar, con indeficiente atención. Obrada la decisión restauradora, supo huir de todo provincialismo estrecho. Recabó información en las más altas esferas, viajó en todas las direcciones en busca de los contactos directos más cualificados, documentó cada paso y cada actuación. Problemas jurídicos, técnicos y económicos... nada se escapó de la visión de esta gran mujer dotada de extraordinario talento. Así, ha podido conjuntarse un comité internacional de expertos que verdaderamente sorprende. Le fue difícil sufrir -¿a quién no?- los penosos retrasos de las autorizaciones legales. Y no sé si llegó a comprender cómo un proyecto de tal trascendencia no obtenía un mayor tratamiento de excepción en las instancias autonómicas y municipales. Desde luego, sus convicciones se hicieron patentes en cada caso, gustasen o no gustasen.
Puede decirse que todo lo ha dejado puesto en marcha, y que el arte de proseguir es ahora lo principal. Unido al proyecto del Pórtico, va el de la restauración de las pinturas de la Capilla Mayor y otros más. Es decir, que la Fundación Barrié de la Maza, abarca al buque insignia de Galicia -la Catedral de Santiago- desde los pies hasta la cabecera.
¿La Historia del Pórtico? En ella puede figurar ya con letras de oro el nombre de Marta Rey.

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