Domingo 12.02.2012
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Vengo de Pamplona, de la reunión anual de la Sociedad Española de Periodística, que agrupa a profesores e investigadores en materia de comunicación periodística, de toda España, y que cada año se celebra en una universidad del país. Este nos ha acogido la Universidad de Navarra, pionera en la enseñanza universitaria del Periodismo en España. El año próximo iremos a Salamanca.
Es siempre grato ver cómo quienes nos van sucediendo a quienes fundamos la SEP no solamente mantienen la ilusión profesional por investigar y formar bien a los alumnos, sino que incluso nos superan en muchas cosas.
Un peligro, sin embargo, amenaza a las nuevas promociones de profesores de Periodismo. Los de mi generación ordinariamente habíamos ejercido durante muchos años la profesión antes de dedicarnos a enseñarla a otros. Incluso, no pocos mantuvimos nuestra actividad como periodistas simultaneada con la cátedra hasta donde fuera posible. Y así nos manteníamos siempre al día.
Ahora sobreabunda el tipo de profesor sabio, valioso intelectualmente, que ha hecho su carrera muy bien, con buenas notas en la licenciatura, buenas en el doctorado, pero que no ha visto un diario, o una emisora de radio o de televisión ni por el forro desde el punto de vista de trabajo en cualquiera de esos medios de comunicación.
Y se nota, se les nota, porque mantienen posturas demasiado teóricas y se pueden dejar embaucar por los que dicen que el periodismo ha desaparecido y que ahora "cualquiera puede ser periodista", porque cualquiera puede colgar en la red lo que le de la gana. Vale, pero no todo lo que hay en la red es periodismo. Y quien quiera llamarse periodista tendrá que seguir distinguiendo entre lo que son hechos y lo que es opinión.

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