El Correo Gallego

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CARLOS LUIS RODRÍGUEZ

Sí pudo

18.05.2018 
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A VER si somos ecuánimes. Como advierte mi señora, lo que es en ropa no gasta mucho; su atuendo siempre ha sido franciscano con la lógica excepción de las galas de los cineastas donde la etiqueta es inexcusable. En peluquería tampoco debe tener grandes dispendios, y en libros se limita desde hace tiempo a las obras no demasiado voluminosas de Gramsci y Laclau, con lo que podemos hablar de alguien frugal, ahorrador, comedido, casi un eremita que ha ido metiendo en la hucha todo lo que le sobraba. En consecuencia que Pablo Iglesias adquiera una casona de 600.000 euros sólo puede escandalizar a las aves rapaces del conservadurismo y la socialdemocracia.

La historia de un modesto profesor y radiofonista que acaba en una residencia en la sierra madrileña no debe indignar sino regocijar a todos los que creemos en las virtudes del capitalismo. En una economía planificada y dirigista, semejante prodigio sólo hubiera sido posible si el afortunado perteneciera a la nomenclatura, a la élite dirigente, a los mandamases, mientras que en España el ascenso social es posible. Si en la cuna del libre mercado el ejemplo típico es Ford, entre nosotros será el líder de Podemos el modelo a admirar por los chavales que en un momento de su maduración ideológica duden entre capitalismo y comunismo: sólo abrazando el primero podrán soñar en llegar a ser alguien como don Pablo.

Adquieren ahora su auténtico significado aquellas palabras del protagonista al inicio de su ascenso social. Aquel cielo que había que tomar por asalto era una metáfora para referirse a la mansión y al ahorro constante que hizo posible la compra. Y cuando se dirigía a la élite gobernante con su "no nos representan", se refería sin duda a que la gran mayoría de dirigentes populares y socialistas habitan en hogares más modestos. La duda que surge ante la mudanza del que efectivamente "pudo" es si los desheredados ante los que pronunció sus seductoras bienaventuranzas, renegarán de su líder.

No lo hagan. Sigan creyendo en él. Modifiquen si acaso su fe en modelos políticos que predican el odio a la gente acomodada y el reparto discrecional de la riqueza. No busquen, por favor, mentiras nuevas que los reconforten en el desalojo o el desahucio. Perseverando, trabajando con tenacidad y ahorrando como es debido, cualquier objetivo es alcanzable por penosa que sea su situación y escuálida que esté su cuenta bancaria. Es de suponer que las entidades financieras con departamentos de márquetin solventes no desaprovecharán la oportunidad de poner mesas publicitarias en las protestas de indignados, ofreciéndoles planes de ahorros con la seductora imagen del dirigente de Podemos, haciendo compañía a Nadal o Gasol.

En fin, que estamos ante el mejor triunfo del capitalismo desde la caída del muro. Cae el muro y Pablo Iglesias se muda a una residencia que estará blindada frente a los okupas. ¿Tendrá asistenta y mayordomo? Si es así a buen seguro que serán de la derecha recalcitrante o la socialdemocracia traidora, porque los rojos de verdad serán los señoritos. Insistamos en que hay que alegrarse Podemos se convierte en Puedo.

Periodista