El Correo Gallego

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RESEÑA MUSICAL

RAMÓN G. BALADO

“O. de Cámara Galega” de Groba/ “Turnos e tandas do XIX”: piano a cuatro manos

11.11.2017 
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La “Orquestra de Cámara Galega” de Rogelio Groba Otero en las “VI Xornadas de Música Contemporánea” en la Igrexa da Universidade-20´30-, cuando por curiosas casualidades, hace exactamente un año que estuvieron en las anteriores, contando entonces con Gili Schwarmann como solista de flauta para “Mímesis para flauta y orquesta de cuerda” del propio Rogelio, en un programa en el que nos ofrecieron otras composiciones de A.Ginastera, Luís Álvarez Cabado, Ernani Aguiar y B.Briten. En el Paraninfo, a la misma hora, clausura de “O espello de Galicia en América” con el concierto de piano a cuatro manos de Mariantonia Palacios y Francisco Sans, bajo el reclamo de “Turnos e tandas de baile do século XIX no mundo hispanoamericano”. La “OCG” cuenta con una serie de registros en cd, que sirven como referencia de su trayectoria: el que destaca el “Concierto nº 2, para chelo y orquesta” de Rogelio Groba; el del sello “Boanerges”, con obras de los dos Groba, Rakov y Elgar; ”Gallaecia”, con música para piano del prócer familiar y la curiosa ópera de Manuel García, forjador de una saga de ilustres divas, “Don Chisciotte”, grabado en el “Teatro La Maestranza” de Sevilla. La formación es veterana en nuestra tierra desde su año fundacional en 1995, lo que le ha permitido disfrutar de una sólida carrera tanto nacional como internacional. En programa y de Rogelio Groba, una de sus composiciones representativas, “Catro microconcertos para violín e violonchelo” (1997), que la “OCG” programaron en la pasada edición del “IV Festival Groba” de Ponteareas, destacando entonces como solistas Rogelio Groba Otero y Alba Reiris como chelista, un certamen que ha conseguido consolidarse como cita estival.

En la publicación que Manrique Fernández le dedica, en forma entre biográfica y de distendida charla, hay una apreciación que sí merece recuperarse y es precisamente en la que nos habla de su años de estudio en Suiza, mientras visitaba además Alemania, Francia e Italia. A partir sobretodo de 1964, se produce una reorganización del mundo musical propiciado por las orquestas francesas. Groba realizó varios viajes a París, pero además estaba al tanto de lo que acontecía en el país vecino a través de la “RTV de la Suisse Romande” y a través de los canales franceses que recibían en sus receptores. Él estaba al tanto de los estrenos que se producían en Francia y todo aquello le hizo entender el mundo musical de una manera diametralmente opuesta a lo que era su experiencia gallega. Le dio la oportunidad de conocer un repertorio muy diferente del que formaba parte su bagaje cultural a este lado de los Pirineos: Anton Webern, Alban Berg, Arnold Schönberg y el dodecafonismo. El punto y seguido, a través de un entorno familiar de óptimos resultados, llegarán sus hijos, y para excelente ejemplo, el “Divertimento” (2000 ) de Rogelio Groba Otero.

Krysztof Pederecki con “Drei Stücke in alten Still” (Tres piezas en estilo antiguo), obra de juventud y dedicada como banda sonora para el filme “El manuscrito encontrado en Zaragoza” del polaco Wojciech Has. Tardará en publicarse la composición y n lo hará hasta 1989, en un trabajo que se reparte entre dos movimientos tensos y un aria contenida. Las novedades introducidas por el polaco, so consecuencia de una intuición musical llevada a resultados que dejarán frutos como “Anaklasis”, de pocos años antes de esta obra elegida. Hará valer un impresionante despliegue de las sonoridades del trato de los “clusters” en la sección de cuerda, alternando con secuencias de percusión de una fuerza en forma de torbellino, lo que se resuelve en el conjunto de la obra en un riquísimo colorido del sonido junto a otros elementos. Todo había comenzado a vislumbrarse con transparencia en “Estrofas, Emanaciones” (1959), para dos orquestas de cuerda. Sabrá mantener la diafanizar de sus planteamientos durante su vida creativa, a pesar de las críticas recibidas que le acusarán por el empleo indiscriminado de los más diversos y heterogéneos argumentos.

El alemán Harald Genzmer (1909- 2007), estará por la “Sinfonietta, GeWV 106” de 1953, obra que sufrió duras críticas en el “Sueddeutsche Zeitung”, y que conservaba como curiosidad. Un compositor prácticamente por descubrir aunque su trayectoria garantice excelentes credenciales ya que fue alumno de Paul Hindemith en la “Hochschule für Musik Berlin”. Ejerció la docencia posteriormente en la “Volk Musik Schule Berlin-Neukölln” y fue un respetado maestro en la “Munich Hochschule für Musik” y la Musikhochschule Freiburg”. En tiempos de incertidumbre fue clarinetista de banda militar y pianista acompañante del “Lazaretten Konzert”. Tuvo un encuentro enriquecedor con Richard Strauss en la “Garmisch Partenkircen”.

“Turnos e tandas de baile do século XIX” en el “Paraninfo da Universidade”
Clausura del simposio “O espello de Galicia en América: Ideoloxía, emigración e exilio 1875-1951” en el Paraninfo da Universidade-20´30 h.-con el concierto de piano a cuatro manos de Mariantonia Palacios y Juan Francisco Sans, quienes ofrecieron en sesión matinal una charla que se complementa a medida con la sesión que escucharemos. “Galicia-América: turnos y tandas en el repertorio bailable de ida y vuelta”. Un título que vagamente nos remite a la antigua forma de la suite y que permite reunir piezas como “turno”, “tanda”, “bailados”, rigodón” o “lanceros”, entre licencias rigurosas y libertad de criterio, en las que importan los vínculos y contrastes: géneros, tonalidades y todo lo que contribuya a dar variedad y diversidad en el baile. Es en los “turnos” donde las piezas contrastantes de distintos autores, constituyen una unidad de baile. Entre los 20 y 40 del XIX, los “turnos” consistían en dos partes, comenzando con una contradanza y terminando con un “vals” de bailes de parejas entrelazadas. A partir de los 40, proliferarán otros bailes de parejas: “polca”, “mazurka”, para cerrar con una “danza”.

El concierto nos ofrecerá un “turno” con esa estructura, a partir de piezas de autores del repertorio contenido en el “Cuaderno de piezas de baile” de Pablo Hilario Giménez, de Quibor, Venezuela. También hay “turnos” de un mismo compositor como los “Bailados” de Juan Montes, integrado por una mazurka, un vals y una polca. Las piezas de Diego Fallón, poeta colombiano del XIX, y compositor aficionado, forman parte de un nuevo sistema de escritura musical, publicado en Bogotá en 1869, con una escritura alfabética compleja, inventada por el autor. Un “turno” ecléctico está representado por autores argentinos, en los que aparece una “galopa”, un “pasodoble” y con vigencia hasta el XX, en orquestas como “Billo´s Caracas Boys”. La polca de concierto “El pampeano”, se convirtió en pieza icónica. Contamos con “tandas” y colecciones de piezas del mismo género, especialmente “valses”, “contradanzas” o “danzas”, dispuestas en número du cuatro o cinco y seguidas una tras otra.

Son conocidas las “tandas” de “valses” de las que los Strauss escribieron bastantes. Del colombiano Julio Quevedo tendremos “Recuerdos de Ubaque”, precisamente para piano a cuatro manos, en una secuencia de cinco valses, introducción y coda que no escucharemos por limitación de tiempo. En el caso de “tandas” de ”contradanza”, se las llamaba “rigodón” o “cuadrillas” (si eran “contradanzas” francesas) o “lanceros” (si eran españolas). Tendremos una “tanda” de tres “contradanzas” cubanas del insigne Ignacio Cervantes, reunidas en la edición de danzas del autor, realizada por Gisela Hernández y Olga de Blank. La segunda es una “tanda” de danzas del portorriqueño Juan Morel Campos, publicada por el “Instituto Portorriqueño de Cultura”. En estas “tandas” se perciben elementos que estarán presentes en la música popular caribeña que se desarrollará a lo largo del XIX, sustento de lo que ahora conocemos como música latina.