El Correo Gallego

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RAMÓN G. BALADO

“Segunda” de Mahler y “Canto fúnebre” de Stravinsky

07.10.2017 
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Programa de gran cartel en el comienzo de temporada de la OSG con su titular Dima Slobodeniouk, a repartir en dos jornadas en el Palacio de la Ópera de A Coruña-(viernes- 20´30 h.-; sábado-20 h.-), con una obra recién salida del ostracismo “El canto fúnebre” de I.Stravinsky y la “Sinfonía nº 2, en Do m. (Resurrección), de la que serán solistas la soprano Marta Mathéu y la mezzo Okka von der Damerau. Marta es cantante con presencia regular en nuestras citas, y que tuvo excelentes maestros que van desde Ana Mª Sánchez, a Isabel Penagos, H.Obratzova o M.Caballé, que en su repertorio cubre roles de amplio espectro, desde el clasicismo al repertorio wagneriano o eslavo, sin olvidarse de la música española.   Okka, con carrera consolidada, es una wagneriana reconocida por su presencia en las temporadas de Bayreuth-“Norna”, “Flosshilde” o “Grimgerde”-, tras su etapa fundamental en la “Opera Estatal de Baviera” y en la de Munich. Chicago y Viena, la tuvieron en el rol de “Erde” de “Das Rheingold” y recientemente, interpretó el rol de “Brangane” de “Tristán e Isolda”. En el “Teatro Alla Scala”, centrándonos en la ópera actual, fue “Charlotte” de “Die Soldatten” de B.A. Zimmerman.  Igor Stravinsky en su obra recuperada de olvidados anaqueles, en donde había quedado postergada hasta el descubrimiento gracias a la musicóloga Natalia Branginskaia, quien sospechaba de la posibilidad de su hallazgo, en el Conservatorio de San Petersburgo, junto a otra bibliotecaria. Un Congreso Internacional de Musicología en San Petersburgo, divulgó la importancia del hallazgo y un par de meses después, el 2 de diciembre de 2016, Valery Gergiev la presentó con la “O. del Teatro Mariinsky”.

Llegará en poco tiempo a nuestro país, dentro de los ciclos de “Ibermúsica”, con el finlandés Esa-Pekka-Salonen y la “Philharmonia O”, y en su historia se entrecruzan la sentida dedicatoria a su maestro Rimski-Korsakov, y la conciencia de que, a partir de entonces, comenzaban a sucederse acontecimientos que serían trascendentales para su futuro. “Pogrebal´naya Pesnya”, su título en ruso, nace del impacto recibido tras conocer a muerte de su maestro y su estreno se realizó en 1909 en el “Conservatorio de San Petersburgo”, dirigido por Felix Blumenfeld, antes del amargo avatar de la desaparición de la obra. Para el autor, era su mejor composición anterior a “El pájaro de fuego y la más avanzada armónicamente, en una confesión a Robert Craft, apreciación que se nos hizo llegar en “Memorias y comentarios” (1959). En esencia parte del movimiento lento de la “Sinfonía en Mi b. Op.1”, aportando ideas que desarrollará en “El pájaro de fuego”. Dispone de un tema principal profundamente cromático que expone la trompa, para pasar al resto de solistas y secciones de la orquesta. En “Crónicas de mi vida”, comenta que cada instrumento ejecuta una variante del tema que depositará como una corona de flores sobre la tumba del maestro, mientras sobrevuela un coro de ultratumba, evocado por el trémolo de las cuerdas.

Mahler en su “Sinfonía nº 2, en Do m. (Resurrección)”, para la que nos apoyaremos en la apreciación de J.L. Pérez de Arteaga. Un primer movimiento de gigantesca forma sonata, estructurado rítmicamente como una macha, sobre un trémolo en fortísimo de violines y violas, sobre el que chelos y contrabajos expanden un tema basado en cuartas descendentes de tremenda potencia y virilidad. Pocos arranques sinfónicos igualan en arrebato y capacidad de captación al oyente, por esos compases de apertura.   Para el autor, el “Andante Moderato” debía estar precedido de una pausa de al menos cinco minutos. Después del primero, el segundo no resultaba contrastado, sino inadecuado. Exageraba el compositor, ya que este movimiento, aparte de ser una de sus mejores páginas, enlaza maravillosamente con el resto de la obra.

El “Scherzo” da entrada con dos estampidos del timbal sobre el tema de “San Antonio de Padua predicando a  los peces”, de las “Canciones del muchacho de la Trompa Mágica”, quizás uno de los más sutiles e irónicos del autor. Su curso es interrumpido en tres ocasiones por la llamada conjunta de unas fanfarrias de metales, respondiendo la orquesta en pleno. La voz tomará protagonismo en los dos movimientos finales. El Cuarto “Ulrich” “Luz Prístina), es una transcripción textual del lied homónimo de “Las canciones del Muchacho de la Trompa Mágica”, para voz, en principio, de contralto y acompañamiento de cuerdas, arpa y maderas, con levísimas prestaciones del viento-metal. Una canción transparente, etéreamente instrumentada y que contrasta singularmente con los tiempos que la flanquean.  El Quinto movimiento, “Im Tempo des Scherzo” (Wild herausfahrend), será Mahler quien hará una recapitulación del material instrumental. Nos enfrentamos una vez más a todas las preguntas trascendentales y a la conclusión del final del primer movimiento. La entrada del coro en pianísimo, casi inaudible, no solo es un hallazgo tímbrico de primera categoría, sino una manifestación de intuición religiosa de primera categoría. Mahler añadió al texto de Kloppstock, un verso propio, altamente representativo de su filosofía y que concluye:”Mi tiempo aún está por llegar”