Domingo 16.11.2008
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Casi un año después nos enteramos de que cuando el Gobierno, en boca de la hoy vicepresidenta económica, decía ver brotes verdes en la economía española resulta que se trataba del ladrillo. Ahora nos lo han explicitado con mayor claridad. Pasamos un año escrutando las distintas ramas de la producción, creyendo que los xermolos eran de algo relacionado con las nuevas tecnologías, con el I+D, la sociedad del conocimiento y todas estas moderneces, y llegábamos a la conclusión que la señora Salgado sufría alucinaciones. Pero no, era la construcción, esa tan denostada actividad en la que nos llegamos a creer que quien la ejercía era delincuente por naturaleza. Claro que para no asustar demasiado y disimular la contradicción se echo mano del manual de eufemismos hablando del ladrillo verde, la rehabilitación, la restauración e incluso diferenciando la edificación (que nada tiene que ver con la construcción, pontificaba ayer por la mañana la ministra Corredor) como si nos chupásemos el dedo. Rajoy ya había propuesto lo mismo hace tiempo, así que firmen ya el acuerdo y háganse la foto, que es para lo que sirve y lo que más les interesa.

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