El Correo Gallego

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ESPIGANDO

JOSÉ RODRÍGUEZ

Sacrosanta Compostela

18.05.2018 
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A LEER LA NOTICIA que nos traslada la decisión de una organización compostelana, en orden a crear el Día del Turista en Santiago no puedo resistirme a expresar algunos comentarios.

Vaya por delante mi felicitación a los organizadores por tan necesaria y pacífica y cívica resolución. Iniciativa esta que no hubiera sido necesaria, si no fuera porque, más que impulsar el turismo en nuestra capital, de lo que se trata es de dar un ejemplo a quienes, desde la Alcaldía, no tienen la mínima voluntad de hacerlo. Un ejemplo y una llamada al orden para estos que, a lo que se ve, se encontraron con el mando de una alcaldía en la que hay que estar muy preparado para no desentonar, como, a todas vistas, lo están sonoramente haciendo. Y no solo por este tema.

No sé si se darán cuenta de que en Santiago, solo por ser la sacrosanta Compostela, basta ya para atraer suficiente y devoto peregrinaje como para no precisar de urgencias aumentativas en cuanto a la promoción de otros turistas, con finalidades no tan santas.

No se pretende aquí ser mal pensado, pero, visto lo visto, con la tirria demostrada por nuestra autoridad municipal a todo aquello que suponga relación con el sentido religioso característico de nuestro pueblo, comenzando por exhibir su criterio negativo en cuanto a representación en actos jacobeos y demás, no extrañaría que, en esta cuestión, pese lo suyo la mala intención de castigar, por elevación, al elenco peregrinante por una simple y supuesta ideología. Si así no fuera, no se entendería el proyecto de nuestro desgobierno encaminado a establecer indiscriminado impuesto de permanencia a los turistas que acceden a Compostela. Porque, estimamos que sabrán diferenciar entre lo que es un peregrino. unívoco devoto, y un diletante visitador de monumentos, simplemente por amor al arte, y con indiferencias jacobeas.

Quizás, en consideración a esta clase de hechos o de intentos, no esté de más concluir que para dirigir la alcaldía de Santiago de Compostela, se necesite añadir a la capacidad de administrar adecuadamente, un plus de permisividad o, al menos, cierto eclecticismo. Y lo mismo que se trae y se aplaude a un cantante faltón y blasfemo para celebrar profanos carnavales, insultando a la mayoría de compostelanos, también y , por lo menos, se colabore, aunque le escueza, a la solemnidad de la que es Fiesta Mayor de la Sacrosanta Compostela.

El autor es jubilado.