El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » Firmas

{ reseña musical }

RAMÓN G. BALADO

La saga Courtier

19.05.2014 
A- A+

UN PAR DE CONCIERTOS comenzando por el del pianista J.L.Reguilón con obras de Chopin en el Auditorio del Conservatorio –17 h.–, para seguir con el de Solistas en La Ascensión en el Paraninfo –20 h.–, que tendrá continuidad mañana con una segunda cita. Reciente queda la presentación y conferencia añadida para la publicación La saga de Courtier en Galicia, de la que son autores los hermanos Beatriz y Alberto Cancela Montes, ambos licenciados en Historia y Ciencias de la Música por la Universidad de Oviedo. Su trabajo queda nuestra disposición por medio de la editorial Alvarellos y en él se deja constancia de cuatro de los músicos que han dado entidad a una saga que comienza con Juan Courtier, quien llegará a Compostela para integrarse como violinista a la Catedral en momentos boyantes durante el período de Buono Chiodi entre la abundante colonia de músicos italianos.
Tres vástagos de la familia darán continuidad: Hilario, José y Juan Nepomuzeno. Con ellos, se abre el espectro a nuevas dimensiones, auspiciadas con la consolidación del Rexionalismo y la floración de orfeones, coros gallegos, bandas de música o la tuna de estudiantes. Hilario será partícipe de sesiones en café concierto y otras sociedades llegando a tomar parte activa en el Café Español en As Orfas, abierto el domingo de Carnaval en 1875. Colaborará también en un conjunto de cámara en otros lugares de parecidas características. Para redondear sus labores, culminará sus oficios como empresario teatral.
José será profesor del mítico Sarasate. Destacan sus arreglos sobre temas de ópera: Il trovatore, Rigoletto, Lucrezia Borgia o Il Barbiere di Siviglia. Al igual que Hilario, se animará a la formación de charangas populares. Efímera será la presencia de Juan Nepomuceno ya que las opciones profesionales, le ofrecerán posibilidades fuera de Galicia. De Ricardo Courtier se admitirá su esencialidad arraigada y en especial a partir de su asentamiento en A Pobra de Trives como músico oficial de la villa. Iniciativa suya será la creación del Orfeón Courtier y el grupo de gaitas Os Trintas, además de veladas líricas en la Sociedad del Casino.
En el libro destacan ejemplos musicales que se supeditan al espacio disponible, desde un Panis Angelicus –de Hilario– a una Sinfonia en Do –de José– o la zarzuela en un acto Flor de Cardo Ricardo, que llegaría a estrenarse en el Teatro Eslava de Madrid el 25 de mayo de 1904. Para su libreto había contado con el valdeorrés Antonio Suarez de Puga.

El autor es crítico musical