Martes 17.06.2008
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Quienes recuerdan la Sección Femenina de la camarada Pilar Primo de Rivera afirman que tiene su versión progresí en la Sección Feminista de la compañera Bibiana Aído, que pretende crear estudios y un funcionariado de feministas profesionales.
Si Primo de Rivera entrenaba amas de casa, editaba libros de cocina y enseñaba higiene en una España que no tenía cuartos de baño, la gente de Aído aconseja maniobras autoamatorias, vibradores, técnicas antiembarazo y abortivas, y después, en un gesto bufo, le exhibe tarjetas rojas a los maltratadores como si fueran futbolistas. Pretende crear doctoras en estas teorías que darán master y diplomaturas, y tendremos profesoras de feminismo, cobrando de los presupuestos públicos. La Sección Femenina fue un refugio para numerosas lesbianas, lo que demuestra que durante el franquismo no había tanta represión de homosexuales como exigencia de discreción. Ahora, en libertad, el lesbianismo militante zapaterista exige más subvenciones, es pendenciero, alberga rencor contra los hombres solo por serlo, es misionero con las adolescentes, presenta la experiencia homosexual como necesaria y cool y reclama plazas funcionariales: invita Z., pagamos nosotros.

¿Deixádeme ser libre? Sí, pero...
Mensaje a los cabestros: "Así, no"
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