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reseña musical

RAMÓN G. BALADO

La soprano María Orán, un recuerdo desde los “Cursos U.I. de Música en Compostela”

13.03.2018 
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Una grave enfermedad se llevó a la soprano María Orán, tan asociada a nuestros “Cursos U.I. de Música en Compostela” desde los años setenta, por lo que el reconocimiento debido nos ayudará a recordar algunos de esos momentos en los que disfrutamos de sus labores docentes y concertísticas. Bastarán unos cuantos, en sus extensas aportaciones. En 1975, se incorporó a la cátedra de canto, en sustitución de la eximia Conxita Badía, ofreciendo entonces también una disertación “In memoriam de Conxita Badía”, y esa responsabilidad se mantendrá durante un largo período de años, a excepción de obligados descansos, para reiniciarse de nuevo. En 1976, entre la serie de cinco conciertos y con motivo del centenario del nacimiento de Manuel de Falla, la pudimos escuchar en una sesión acompañada por el pianista Perfecto García Chornet, incluyendo también “Marinero en tierra” de Rodolfo Halffter. En el 79, acompañada por Miguel Zanetti, escogió obras de O.Esplá, Falla, R.Halffter y Guridi.

Habrá un salto en el tiempo porque a partir 1980, la cátedra de canto estaría ocupada por Ana Higueras, aunque María Orán fue invitada en 1993 para un concierto en el Auditorio de Galicia, de nuevo con Miguel Zanetti, dentro de las actividades del “Compostela 93”, entre páginas de Falla-la integral de sus canciones- y el estreno de “Romanzas romances” de Tomás Marco. Será en el curso siguiente cuando María Orán vuelva a hacerse cargo de la cátedra de canto, sustituyendo a Ana Higueras y ofreciéndonos otro de sus conciertos con Zanetti, con obras propicias por los autores elegidos: T.Marco, R.Halffter, García Abril, Guridi y J.Turina.

Nueva etapa en el aula de canto cuando a partir de 1995, Marimí de Pozo se haga responsable de las labores docentes, un curso en el que se ofrecerá un concierto de apertura en las “Xornadas Ourensanas”, contando con la “RFG”, dirigida por Maximino Zumalave en el “Teatro Principal” y las participaciones del pianista Guillermo González y la soprano María Orán, entre obras de Arriaga, J.Rodrigo- Cuatro madrigales amatorios”, Falla- las “Siete canciones populares españolas”, en versión para orquesta de Ernesto Halffter- o García Abril, quien estrenaría “Nocturnos de la Antequeruela”.

Será en 1999 el año en el que volvamos a encontrarnos con María Orán como titular de la cátedra. En la “Capilla del Hostal de los RR.CC.”, nos reservó un recital acompañada de la pianista Chiky Martín, dejándonos piezas de Granados, García Abril, J.Rodrigo y R.Halffter, en dedicatoria a Rodrigo, recientemente fallecido, incluyendo cuatro fragmentos de su “Rosaliana”, mientras abrazaba la partitura, por lo que recibió un rendido aplauso. En el año 2000, compartió clases con Marimí del Pozo y en las “V Xornadas Ourensanas” de “Música en Compostela”, en el acto de clausura, de nuevo con Chiky Martín, en un programa que nos resultaba familiar: Granados, García Abril, R.Halffter y Falla.

Será Marimí del Pozo la que recuperará en solitario la cátedra en 2001, para que ambas mantengan responsabilidades entre 2002-3, de nuevo con actividad concertística en la “Capilla del Hostal de los RR.CC.”, con la colaboración de Chiky Martín para desgranar obras de E.Granados, García Abril, E. Halffter, J. Guridi y Falla. Del aula de ambas, destacaríamos un homenaje a Carmelo Bernaola, protagonizado por becarias escogidas, con una charla de Tomás Marco, con Manuel Carra al piano. En el “Auditorio de Galicia”, un 20 de agosto de 2003, será la “OSG” quien responda a la invitación del curso, dirigida entonces por A.García Abril, en un monográfico suyo en el que también participó el pianista Leonel Morales.

Isabel Penagos hará lo propio a partir de 2004, antes de que la cátedra pase a manos de Ana María Sánchez, quien actualmente ostenta el privilegio de descubrirnos voces que contribuyen a prestigiar los “Cursos U.I. de Música en Compostela”, pero a modo de colofón, nada como seguir la opinión de una autoridad en el canto como es Joaquín Martín de Sagarmínaga quien destacaría sus dominios en el campo del “lied” y la “mélodie”, tras su fructífera formación con Lola Rodríguez de Aragón. La ópera fue un presente activo, en importantes estrenos como “El cónsul” de Menotti, en el “Teatro de La Zarzuela” o en el rol del “Ángel” de “San Francisco de Asís” de O.Messiaen, también en los “Siete cantos de España” de C.Halffter o el “Salmo de alegría para el siglo XXI” de García Abril.

María Orán, un recuerdo perdurable y que para Sagarmínaga, disponía de una voz de grato y homogéneo color, retomando la vía abierta por Victoria de los Ángeles, con la que tenía notables afinidades, tanto en el gusto como en el repertorio. La impecable afinación y la cuadratura, igualmente impecable, eran dos armas que le permitieron dejar huella en un género tan difícil como el “lied”, aún en sus exponentes más entreverados como es el caso de Messiaen. Era la única cantante española, al margen de Pilar Lorengar, de quien se podía decir que había logrado una cierta asimilación o identificación con el llamado estilo “vienés”, escuela en la que se forjaron las grandes personalidades de Schwarzkopf, Grümmer o Della Casa.