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ganando barlovento

FERNANDO PONTE HERNANDO EX DECANO DE LA UNIVERSIDAD ALFONSO X

Terapia cítrica (y II)

09.11.2008 
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Continuando con la serie de curiosidades que nos ofrecía la semana pasada el Boletín del Colegio de Practicantes de Santiago de 1928 a 1930, dirigido con maestría por su presidente, don Manuel Latorre, nos recuerda que el limonero, procedente de la India septentrional, no fue conocido en Europa hasta el siglo VIII, siendo introducido por los árabes en África y España, desde dónde se extendió al resto de los países.

Dentro de las aplicaciones terapéuticas del limón y sus componentes, cáscara, zumo, semillas, continúa refiriéndonos varias, algunas de ellas de general conocimiento y otras no tanto. Así, por ejemplo, comenta que para los desórdenes intestinales, tan frecuentes en verano, son de incalculable utilidad las limonadas azucaradas.

También en caso de insolación, lo recomienda como refrescante y desinfectante (sic) de la mucosa intestinal. Un eficaz remedio contra la ronquera es batir una clara de huevo y mezclarla con jugo de limón. Como tratamiento de la jaqueca, unas cuantas gotas de zumo de limón en una tacita con café calman la jaqueca, siendo esto más eficaz cuanto más precoz sea la toma. Se acentúan las indicaciones del zumo del limón como tratamiento de los cálculos renales, de la vejiga y del hígado; siendo también muy destacada su utilidad como antigotoso. También como antirreumático lo cita como eficaz, además de ser útil para tratar los granos de la piel, las costras, las manchas cutáneas y hasta ciertas forunculosis rebeldes a otros tratamientos.

Del mismo modo, señala como preciso el seguir un determinado método de obtención del zumo, indicándonos que: "Lo esencial es que el zumo haya sido recientemente exprimido y absorberlo por la mañana en ayunas. Elíjanse limones de cáscara fina, grandes y jugosos." A las dosis que recomienda, que por su evidente exageración nos resistimos a reproducir, señala que: "Esta bebida sobre todo al octavo o décimo día, produce a veces vértigos y una ligera embriaguez, de la que no hay que preocuparse. Se ha observado que calma las molestias del estómago y que regulariza las funciones del aparato intestinal".

Otro uso para el catarro consiste en exprimir el zumo en el hueco de la mano y aspirarlo por la nariz fuertemente, renovando las aspiraciones cada dos horas, con éxito asegurado. Las semillas de limón se prescriben como antihelmínticas y eficaces contra la fiebre. La corteza del limón destilada o macerada con alcohol se presta para fabricar jarabes y licores excelentes.

El abuso de las aguas minerales, frecuente en la época por la inveterada costumbre de "tomar las aguas" hasta la exageración," cansa el estómago" molestia que se calma con el uso del zumo del limón y las sales.

La esencia del limón y el ácido cítrico son dos productos industriales de gran valor que deben comprarse en farmacias para garantizarse la autenticidad del producto ya que su alto precio fomenta la aparición de falsificaciones, teniendo grandes aplicaciones en perfumería, culinaria y repostería.

Las damas usan el limón para asearse las manos y embellecer las uñas, así como para la limpieza del rostro, siendo de gran utilidad para el embellecimiento del cutis. Asimismo resulta útil para combatir el mareo en los viajes en barco, bastando con aspirar un poco para sentir alivio. En el hogar es útil en la limpieza de mármoles, porcelanas y utensilios de cocina.

Terminamos aquí nuestro repaso a las propiedades terapéuticas del limón, tal como lo veían nuestros abuelos, que quizá fiaban demasiado a los remedios naturales pero, en contrapartida, no habían llegado a la actual obsesión por el abuso de los medicamentos, lo que ,sin duda, también tenía sus ventajas.