El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » Firmas

a bordo

CARLOS LUIS RODRÍGUEZ

Un pasado a la medida

14.09.2017 
A- A+

CUÁNTA razón tenía aquel que dijo que el futuro es mucho más previsible que el pasado. Estamos viendo que el pasado cambia y que hoy no es el mismo que hace una semanas o meses. Tardarán poco en aparecer los pasadólogos, visionarios equivalentes a los futurólogos de toda la vida, que escudriñarán lo pretérito con armas similares a las meigas que anticipaban (o anticipan) el futuro. Lo decimos a propósito del debate independentista y de algo que se repite con insistencia para diluir la responsabilidad de los golpistas. Viene a decirse que todo esto es consecuencia de los recortes salvajes que hizo el PP en el último Estatut. Hay quien se queda ahí, sin aclarar cómo pudo la derecha hacer semejante cosa si entonces estaba en la oposición.

Algunos precisan que fue culpa de los conservadores porque recurrieron el texto al Tribunal Constitucional. Eso es verdad. También lo hizo por razones parecidas el defensor del Pueblo. ¿Otro del PP? No. Enrique Múgica, exministro socialista. Pero sigamos adelante. El TC pudo haber desestimado el recurso y confirmado la plena constitucionalidad del Estatut. Sin embargo aprecia excesos en varios artículos y actúa en consecuencia.

Por lo tanto, la culpa no fue del cha, cha, cha ni del Partido Popular, sino de los magistrados. Incluso podría decirse que, gracias al PP, no prosperó una ley que estaba aquejada de inconstitucionalidad. ¿Deberían haberse callado los populares y el defensor del Pueblo? ¿Por qué?

Se omiten otras circunstancias de aquel proceso como la exclusión del PP en la cocina del Estatut al no ser considerado un catalán como es debido. Ocurre que se necesita reinventar el pasado para intentar justificar un acto ilegal que debiera repugnar a cualquier demócrata, fuera o no nacionalista o de En Marea. Es como cuando sectores montaraces se obstinaban en edulcorar el delito de Tejero y sus secuaces aludiendo al terrorismo rampante de aquellos años y la ineptitud de Suárez. Según algunos, el golpismo de ahora está motivado por aquel recorte, y a partir de ahí se produce un triple salto mortal que nos lleva a acusar a Rajoy. Hoy Puigdemont y ayer Tejero son víctimas que se rebelan contra situaciones que no han provocado.

Estos prestidigitadores que están y no están a favor del referéndum, que respetan la Constitución con matices, que se declaran patriotas y retiran la bandera nacional del escaño, y son independentistas a medias, recuerdan al gran Houdini, maestro del escapismo. Tienen que complacer a tantas parroquias contradictorias que se están haciendo un lío con los santos que corresponden a cada una. Habrá que aplaudir si el truco es bueno, pero no vale hacerse un pasado a la medida.

Periodista