Sábado 21.03.2009
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Una de las grandes ventajas de las vacaciones, especialmente quizá las de verano, es la de poder leer buena parte de lo que hubiéramos querido leer durante el invierno y no hemos podido por razones de trabajo. Razón por la cual, hasta ahora no le había metido el diente a un libro que me apetecía mucho leer. Dado su título y en atención a la ignorancia demostrada por los sostenedores de ciertas posturas farisaicas negativas en relación con nuestra Universidad española, herencia legítima de la Universidad europea, auténtico motor de saber y cultura durante muchos siglos, aun cuando, claro está, no sea perfecta.
Thomas E. Woods Jr., profesor universitario, -y conviene destacar que norteamericano por cuanto a muchos les sorprenderán sus tesis en defensa de la cultura europea, basadas sobre hechos ciertos y una rigurosa investigación histórica que echa por tierra posturas sectarias ideológicamente y poco consistentes científicamente- describe en su libro Cómo la Iglesia construyó la civilización occidental (publicado hace dos años en EEUU y ahora en España) la ingente labor de la Iglesia católica en todos los sectores de la vida occidental. Y en el capítulo dedicado a "La Iglesia y la Universidad", hace referencia a sus orígenes en la Edad Media y sus métodos de enseñanza, aprendizaje e investigación que hemos heredado después y, en algunos casos, dilapidado. insensatamente a mi parecer.
"La Universidad -dice Woods- fue un fenómeno enteramente nuevo en la historia de Europa. Ni en Grecia ni en Roma había existido nada similar... la Iglesia desarrolló el sistema universitario porque era la única institución en Europa que mostraba un interés riguroso por la conservación y el cultivo del conocimiento."
Nuestra Universidad está -una vez más- amenazada. Se está perdiendo la perspectiva. Parece como si ya no interesara "la conservación y el cultivo del conocimiento".
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