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{ con sentido común }

ALFONSO GARCÍA

¿Está vivo Joaquín Costa?

05.05.2013 
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JOAQUÍN Costa, el líder del Regeneracionismo, falleció en Graus el 8 de febrero de 1911 y fue enterrado en el cementerio zaragozano de Torrero –según parece en la cripta de Mariano de Cavia–, pues el pueblo se opuso a su traslado al Panteón Nacional en Madrid.

Esta circunstancia vino muy bien a la clase política, temerosa de las consecuencias de un entierro masivo para el León de Graus, que tantas veces había dejado en evidencia a "canovistas", "sagastianos" y similares, al denunciar sus prácticas corruptas.

Sin embargo, su biógrafo Cheyne dice lo siguiente: "He repasado el registro de entierros realizados en Torrero entre los días 7 y 16 de febrero, y no he encontrado ninguno con su nombre. Oficialmente no hay cadáver".

¿Permanece vivo, pues, Joaquín Costa –porque no murió o porque habiendo muerto resucitó– y podrá venir a redimir a esta España de hoy, dañada y dolida, con las ideas que intentó poner en práctica hace más de 100 años?

En su diario personal, últimos años de su vida, expresaba esta amarga confidencia: "España puede inclinarse del lado de la grandeza o del de la deshonra: En el Gobierno hay impotencia; en las Cortes, ambición y falta de patriotismo; en las clases altas miedo y en las bajas mucha hambre; la república forcejea y la monarquía actúa de forma vergonzante; el comercio y la industria están postergados y sólo sube de un modo pasmoso el presupuesto general de gasto...; aumentan los vicios del pueblo; se quedan desiertos los campos y se pueblan de pretendientes los ministerios."

Y terminaba: ¡Cuánta miseria, cuánta ignorancia, cuánto egoísmo. Pobre patria!

Para unos fue un hombre fracasado, amargado y pesimita; para otros un rebelde con causa, amante de la Patria, que murió pobre y olvidado, un intelectual convencido de que España podía cambiar bajo su lema: "Escuela, despensa y cerrar con doble llave el sepulcro del Cid para que no vuelva a cabalgar".

¡Te esperamos, vivo o reencarnado, porque tenemos restos de esperanza, pese a ellos!

Notario jubilado