Domingo 16.11.2008
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Decir que la Semana Verde se abre al público puede que suene hasta a reiteración para quienes conocen el devenir de la feria. El escaparate del rural puede considerarse también como una especie de santuario, al que siguen peregrinando los devotos de un certamen donde da igual que no haya novedades. Para muchos la cita es sagrada.
Vista la nueva filosofía, puede que remarcar la idea de la muestra como centro de ocio, y dejar para otros eventos profesionales el negocio, sea un acierto. Los sectores productivos tendrán su propio escenario, sin la mezcolanza de vacas, plantas, animales exóticos... que poblaban un recinto multimillonario que clama por más actividades. Al pensar en una Semana Verde para todos, a una, que tiene tantas primaveras como esta feria, le vienen a la mente recuerdos de los paseos en pony, las bolsas repletas de globos y pegatinas que repartían en la feria "de muestras", los saludos del muñeco de Michelín... Impresiones de un espíritu ferial que ha cambiado con los tiempos, y que sin perder su origen, debe seguir evolucionando.

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