Domingo 16.11.2008
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No es fácil desde la condición humana experimentar en cabeza ajena; sin embargo, la situación, más que deplorable, que viven los vecinos de los 32 adosados de Santa Comba, que después de diez años habitados aún carecen de los elementales servicios de agua, luz y la correspondiente célula de habitabilidad, sí aporta enseñanzas suficientes como para que las corporaciones municipales se documenten antes de verse abocadas a repetir los mismos errores. Importa, sobre todo, la enseñanza de que si a la hora de comprar hay que saber lo que se compra, a las autoridades compete que se haga dentro de la ley. Porque esa es, en urbanismo, su responsabilidad.

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