Domingo 16.11.2008
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Las palabras de Adolfo Domínguez sobre el despido libre y otras cuestiones laborales pueden considerarse discutibles, desacertadas, polémicas o lo que se quiera. Pero, en todo caso, merecen respuestas y no denuestos. Es lo que han hecho algunos portavoces partidarios que, escandalizados con las opiniones del diseñador, desenvainaron las consabidas etiquetas peyorativas. Algunos se empeñan en crear un clima en el que solo se pueden decir cosas que vayan por el estrecho canal de lo políticamente correcto. Salirse de las trivialidades de rigor supone una penalización inmediata. Dicho lo cual, habría que añadir que, si el que lanza los dardos contra el empresario ourensano pertenece al partido del Gobierno que sitúa a España en los niveles de paro vigentes, la credibilidad de sus ataques pierde muchos enteros. Adolfo Domínguez no gobierna. Ha creado empleo y ha practicado la deslocalización como todo el mundo en su sector. Hay que agradecerle que se exprese con libertad, aunque se discrepe.

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