Domingo 16.11.2008
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A veces uno se pregunta si las entelequias, aún con la razón por delante, son posibles. Pero ante la desfachatez de algunos municipios, que toman a pitorreo los exhortos del Valedor do Pobo, el dictamen es pesimista. Como siempre, la movida centra las quejas de aquellos que quieren y necesitan dormir... pero también divertirse. ¿Contradicción? No, más bien inacción e incompetencia de los alcaldes de turno, que conceden licencias donde les peta, y luego aprueban otras para que su villa crezca arropando los pubs. La solución que se nos antoja es obligar al impasible regidor a que pernocte un par de sábados en esas zonas saturadas.

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