Martes 17.06.2008
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Las concentraciones organizadas por el BNG en defensa de Aminatu Haidar reflejan los dos aspectos que se mezclan en este asunto. Tenemos, por una parte, la vertiente humanitaria que conmueve a todo el mundo sin excepción. La situación de la activista saharaui no puede dejar indiferente a nadie. Su lucha es admirable y su exigencia de que se le restituya el pasaporte sólo puede calificarse de justa. Sin embargo, esta demanda se entrevera con otra que ya rebasa los aspectos humanitarios, como es la resolución del conflicto del Sáhara. Recordemos, al respecto, que, si bien Aminatu Haidar es una luchadora en pro de la independencia de su patria, no es eso lo que está demandando con su huelga de hambre. Olvidarlo es un error que no la ayuda nada, y que, además, mete a España en un asunto que rebasa sus competencias. No se le puede pedir al Gobierno que actúe como Don Quijote en la política internacional. Así pues, la intención de las movilizaciones es buena, pero mezclan cosas que debieran diferenciarse.

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