Domingo 16.11.2008
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El anuncio realizado ayer por el alcalde de Santiago, Sánchez Bugallo, de que la ampliación de la autopista AP-9 a su paso por la ciudad está ya prácticamente hecha es algo más que una buena noticia. El vial se ha convertido desde hace años en una auténtica circunvalación de la ciudad, y el incremento del tráfico hace tiempo que la ha puesto al borde del colapso. La buena noticia no es sólo el aumento de carriles, sino también la mejora de los accesos, una necesidad también imperiosa, porque se estaban convirtiendo en unos auténticos cuellos de botella, especialmente en las zonas de O Milladoiro y, sobre todo, en San Lázaro, donde los transportes pesados que se dirigen a Costa Vella y el Tambre ralentizan a diario el tráfico. Para todos los que a diario se ven atrapados en alguna de estas trampas el tiempo que transcurra hasta la confirmación oficial se va a hacer eterno, porque la ampliación hace mucho que se espera.

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