Domingo 16.11.2008
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Sin duda podrán invocarse razones de ahorro, de complejidad de diseño y/o de aprovechamiento de lo anterior, pero que en 40,1 kilómetros de nueva autovía de Barbanza únicamente puedan recorrerse 10,5 ó 12,5, según el sentido de la marcha, a 120 kilómetros por hora y en el resto no puedan superarse los cien kilómetros, es una manifiesta muestra de que progreso y técnica no siempre van de la mano. Es, también, pronto para achacar al trazado la primera de las muertes habidas, ocurrida en un día de grandes heladas. Por eso la reducción de esos límites puede ser elogiable, pero impropia de una carretera del rango que se le da a esta.

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