Domingo 16.11.2008
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El Papa hace lo correcto al incidir en el hecho de que desea venir a Santiago como un peregrino y que su anhelo es, por lo tanto, desarrollar una visita sencilla y sin grandes fastos, pero todos sabemos, y él también, que eso no será posible, entre otras cosas porque su viaje a la capital gallega provocará que hasta aquí se desplacen decenas de miles de personas deseosas de verle en directo y escuchar su mensaje. Al arzobispo santiagués, lógicamente, tampoco se le escapa este hecho y por eso quiere conseguir que nadie quede decepcionado de la esperadísima visita del Pontífice. Y para lograr eso, lo primero es elegir el lugar más apropiado desde el cual el Papa pueda dirigirse con comodidad a todos los fieles. Lo que sería un error tremendo es reunirlos a todos en el Obradoiro, porque muchísimos se quedarían fuera, defraudados y enfadados por no poder ver a quien para los católicos no es un peregrino más, sino el representante de Dios en la Tierra.

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